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28/07/2010 03:53
Clarín - Nota - Sociedad - Pág.36
EN LAS ULTIMAS TRES SEMANAS DOS MUJERES MAYORES DENUNCIARON MALOS TRATOS EN EL AEROPUERTO MADRILEÑO

El Gobierno pide a España un trato digno a los argentinos en Barajas

Los españoles dicen que el procedimiento es para todos igual, sin importar la edad.

Victoria De Masi
vdemasi@clarin.com

El Gobierno le pidió ayer a España que "en todos los casos de ciudadanos argentinos que ingresen al territorio español prime el debido resguardo a su dignidad personal". Esto se dio luego de que el lunes se conociera el caso de la marplatense Luisa Ormeño, de 72 años, que el 20 de julio fue rechazada en el aeropuerto de Barajas cuando llegó a España en un vuelo de Aerolíneas Argentinas. Su hija, Miriam, contó a Clarín que su madre estuvo casi 24 horas encerrada, incomunicada y sin la medicación para su problema cardíaco. La misma odisea la había sufrido la marplatense Ada Ghiara, de 88 años, el 6 de julio.

El vicecanciller Alberto D’Alotto ­según se especificó en un comunicado­ hizo su reclamo ante "el Encargado de Negocios del Reino de España, ante la ausencia del Embajador". Sobre el caso de Luisa Ormeño, la Embajada de España en Buenos Aires confirmó ayer a Clarín que la deportación se debió a que la carta de invitación, uno de los requisitos para entrar a España, no era original. "Además de que ese documento no estaba en regla, durante la entrevista en Migraciones los agentes vieron que su estadía iba a ser mayor a tres meses y la decisión fue devolverla", amplió el Consejero de Información, Luis Herrero. Esto, a pesar de que la mujer tenía el pasaje de regreso que indicaba lo contrario.

Ambas mujeres manifestaron haber sido tratadas "como delincuentes": sin comida ni explicaciones, sin los remedios a mano y escoltadas hasta el avión que las trajo de vuelta al país. "Entendemos que la situación es abrumadora, dolorosa y triste. Pero así como existen leyes que regulan la entrada al país, también hay un protocolo que respetar cuando los requisitos no se cumplen, no importa la edad", se excusó Herrero.

Al planteo de la Cancillería se sumaría en los próximos días el de un grupo de residentes argentinos en Madrid, llamado Movimiento Argentino. Liderado por Luis Pérez Leira, adelantaron que llevarán el reclamo al Parlamento español para que abra una investigación sobre "estos casos violatorios de los derechos humanos".

Uno de los argumentos para el rechazo en Barajas es no presentar la carta de invitación original.

Ormeño la llevaba "faxeada" y Ghiara, según la Embajada, no la llevó. Pero en ambos casos lo que cuestionaron fue el maltrato ante esa situación. "No avalamos situaciones de maltrato", se defendieron los funcionarios españoles, a pesar de que ambas mujeres manifestaron el calvario que tuvieron que vivir.

En la Embajada informaron además que el trámite para la carta de invitación es el siguiente: el ciudadano español debe ir a una oficina de correos, donde proveen el modelo de la carta. Ese documento debe ser aprobado y sellado por la policía y, previo pago de una tasa, enviado al destino por correo postal. Las autoridades dicen que en total el trámite ­que cuesta 150 euros­ lleva una semana. Pero la carta no basta: hay que justificar el motivo del viaje, presentar un mínimo de 561,60 euros por persona y el billete de vuelta.

Testimonios

Las complicaciones a la hora de invitar a familiares

Luego de la nota que publicó
Clarín en su edición de ayer, lectores y residentes argentinos en España enviaron mails para sumarse a las quejas por las dificultades a la hora de recibir a los familiares que viajan a ese país. Por ejemplo, Pablo Reinero contó que tuvo "el corazón en la boca" la docena de horas que duró el viaje de Rocío, su hija de 17 años. Ella simplemente lo llamó y le dijo: "Papá, te voy a ir a ver en quince días". Pero Pablo, que se instaló en Aranjuez en 2001, cuando Argentina explotaba, le paró en seco. Antes había que hacer varios ­y complejos­ trámites. "Fui a la Policía y no tenían idea, así que me mandaron a averiguar en Internet. Tuve paciencia y logré llenar el formulario, pero ¿cómo hacía para que mi nena llegue a Barajas con 63 euros por día? Tuve que rezar".

Carlos Cosentino, que hace 20 años dejó su Wilde natal en busca de un futuro mejor en Galicia, debió tomarse unas semanas de organización antes de mandarle el pasaje a sus padres, Osvaldo y Beatriz. "Tuve que demostrar solvencia económica, así que le pagué a un notario para que me hiciera el trámite. Y tuve que hacerme cargo del seguro de salud porque ellos tenían un billete de regreso a 90 días y cobertura médica por sólo un mes", explicó Carlos. Su historia y la de Pablo tuvieron final feliz, pero no la de Adriana y Diego, que el año pasado se quedaron con ganas de ver a Nilda, de 72 años y abuela de sus dos hijos. "Una señora salió del sector de arribos y me preguntó si mi mamá era una señora bajita. Cuando me dijo que estaba llorando porque la iban a devolver a Argentina me desesperé", cuenta la hija de Nilda, que desde el corralito se mudó a Madrid. Dice que sabía de gente que había logrado entrar sin carta de invitación y se la jugó. Pero la confusión le salió cara: "Mi mamá estuvo 24 horas hacinada en una habitación", aseguró.


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