Fue complaciente con los empresarios en la negociación salarial y se diferenció de Moyano.
El asombro tomó por asalto al puñado de empresarios. "No les voy a hablar de un 30 o de un 20 por ciento porque hay un congreso de delegados a los que les tengo que llevar un número responsable", consideró Antonio Caló, el líder de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), delante de los referentes de las cámaras industriales. Sucedió ayer en la sede del Ministerio de Trabajo, durante la primera audiencia para acordar los aumentos salariales del sector.
El Gobierno había pedido que las negociaciones salariales fueran moderadas e, incluso, insinuó que no debían superar el 20 por ciento de aumento.
Recientemente, Caló cristalizó su deseo de suceder a Hugo Moyano en la conducción de la CGT. La semana pasada se garantizó el respaldo de un grupo importante de dirigentes de gremios disidentes al camionero, a quienes les aseguró que contaba con el impulso del Gobierno para desbancar al moyanismo.
Pero su obstáculo más difícil, irónicamente, lo encontró en el mundo metalúrgico. "Si te vas a Azopardo, acá no seguís", lo presionaron en su propio gremio, ante la posible mudanza a la central obrera.
Después del encuentro en la sede laboral por las paritarias, los empresarios compartieron su sorpresa por el giro de Caló, quien rara vez participa de las primeras conversaciones. Causó extrañeza que el gremialista se haya mostrado interesado en la competitividad, la productividad y en la administración de costos de las industrias. "Quiero escuchar al sector empresario", les dijo, amistoso y dialoguista.
Un empresario recordaba ayer el maltrato que soportó alguna vez de un delegado gremial enviado por Moyano, y trazó una diferenciación con lo que fue el diálogo con el referente metalúrgico. "Caló se mostró muy alineado con el discurso del Gobierno y hasta apeló a las mismas palabras que viene utilizando la presidenta Cristina Kirchner", contó un testigo de la negociación metalúrgica. Y agregó: "Quiere mostrar un liderazgo sindical distinto".
Los representantes de las compañías interpretaron que el metalúrgico buscó respaldo en el sector empresario ante una hipotética candidatura para suceder al camionero al frente de la central obrera.
Caló se preocupó para que su buena actitud y voluntad con los empresarios se conocieran rápidamente en los despachos del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y de la viceministra, Noemí Rial, según comentaron fuentes que participaron de la audiencia paritaria.
Del encuentro participaron las cámaras industriales: Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra, que integra Techint); la Asociación de Fabricantes Argentinos de Terminales Electrónicas (Afarte); la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (Afac); la Federación de Cámaras Industriales de Artefactos para el Hogar; la Cámara de la Pequeña y la Mediana Industria Metalúrgica, y la Cámara del Aluminio y Metales Afines.
Por el lado de la UOM, estuvo la cúpula sindical casi en su plenitud: Caló, Juan Belén (integra el consejo directivo de la CGT, pero se ausenta en casi todas las reuniones), Antonio Cattaneo, Naldo Brunelli, Francisco "Barba" Gutiérrez, Gerardo Charadía y Abel Furlán.
Sin haber llegado todavía a un acuerdo, el Ministerio de Trabajo convocó a las partes a una nueva audiencia para mañana.
Críticas a Moyano
En más de una oportunidad, Caló criticó el poder personalista que ejerce Moyano en la CGT. Rechazó, también, el robo de afiliados entre los gremios, un hábito de los camioneros. Hasta lo sufrió en carne propia: se enfrentó más de una vez por la intromisión moyanista en negociaciones gremiales con Techint. Pero nada lo distanció más que cuando le planteó que no compartía el tono combativo de sus reclamos.
Desde entonces, no hubo vuelta atrás en su relación. Caló se cruzó de vereda y se ubicó entre los dirigentes que le suplicaron a Moyano trazar un acuerdo de paz con el Gobierno. Como esto tal vez no suceda, el metalúrgico comenzó a barnizar el perfil de su candidatura para tomar el poder en la CGT. Ayer, con su disciplinamiento, dio una señal.