El principal rival de Moyano, y el preferido del Gobierno, no quiere presentarse a una elección contra el camionero. Aspira a que todos los sectores se encolumnen detrás de él.
Por R.P.
DIARIO PERFIL 31/03/12 -
Fecha. Esta semana Moyano definió para el 12 de julio la fecha para la renovación de autoridades. Caló lo acompañó, pero no quiere enfrentarlo en una elección.
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Jueves por la noche. Restaurante Marcelo, Puerto Madero. Antonio Caló, secretario general de la UOM, interrumpió la cena con su esposa para saludar a su par Oscar Lescano, jefe del gremio Luz y Fuerza y miembro del grupo de los “gordos”.
El metalúrgico se acercó para confirmar que quiere ser el sucesor de Hugo Moyano en la CGT, y le explicó a su colega que asistió a la reunión de Consejo Directivo, convocada por Moyano el martes, para asegurarse que se fije la fecha del congreso en el que se elegirán las autoridades de la central obrera el 12 de julio. “Voy a ir para adelante”, le garantizó a Lescano.
Caló y Lescano quedaron en reunirse luego de Semana Santa junto a dirigentes del antimoyanismo. Pero hay un problema central, que él mismo blanqueó el jueves en Marcelo: “Tiene que haber unidad”. Eso significa que está decidido a no enfrentar a Moyano en una interna sino que apuesta a lograr un consenso previo que evite un enfrentamiento con el camionero.
Esto es difícil de imaginar en el actual contexto, en el que Moyano sabe que tiene chances de ganar por falta de rivales para una disputa directa.
“Si no hay consenso sobre quién será el secretario general de la central, no habrá congreso para elegir autoridades”, evalúa un antimoyanista. Las alternativas serán prorrogar el mandato de Moyano hasta que los popes logren un candidato de consenso o mantener el status quo. “Que se quede con el sello de la CGT, nosotros se la vaciamos. Va a estar solo como ahora”, amenazó uno de los “gordos”.
Como en cualquier elección peleada, tres meses parece una eternidad. “Los votos suelen definirse entre diez días y una semana antes del congreso. La última vez que tuvimos un escenario similar fue cuando se acordó el triunvirato en 2004, y se definió 48 horas antes de la elección”, cuenta un pope gremial.
El escenario hoy es Moyano o Caló, pero sólo el camionero se anima a una interna. La situación del metalúrgico garantiza hasta el momento que Moyano renovaría su cargo o al menos conseguiría un acuerdo para prolongarse un tiempo. Por eso, la imagen actual favorece al camionero, quien ya comenzó a reclutar aliados perdidos que podrían votar por él en julio.
Caló, en cambio, sigue sufriendo la erosión interna. Los principales enemigos de Caló, que tiene el apoyo del Gobierno, están dentro de su propio gremio. Gran parte de los caciques de la Unión Obrera Metalúrgica, dominada por una lógica distinta a la del resto de los sindicatos, se opone a que Caló sea secretario general del gremio y de la CGT al mismo tiempo. “Lo están debilitando”, se quejó uno de los dirigentes que lo apoya.
Este gremio no está bajo el mando de un hombre sino de varios caciques con poder territorial. Caló, que representa a la seccional porteña, es uno de ellos. Otros, como Naldo Brunelli (San Nicolás), Juan Salinas (La Plata), o Juan Belén (Avellaneda), no están de acuerdo en que el secretario general de la UOM sea al mismo tiempo jefe de la CGT.
“No puede tener los dos cargos, la conducción de la CGT no puede quedar identificada con la UOM –como sucede hoy con Camioneros–. A la UOM no le conviene, ni a la hora de negociar salarios ni políticamente”, entienden los metalúrgicos, actualmente en medio de su peleada paritaria.
“Caló es el único candidato de consenso, pero tiene muchos problemas internos”, se lamentó otro antimoyanista que lo apoya.
En la UOM, Francisco “Barba” Gutiérrez, intendente de Quilmes y aliado K, le dio su apoyo a Caló. Su carta es que en septiembre se celebrarían las elecciones de autoridades de la UOM, un escenario de recambio interno que podría favorecerlo si deja la conducción nacional del gremio.