Andes: el plan de una pequeña aerolínea argentina para superar su mayor crisis

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06/07/2020 LaNacion.com – Noticias
Economía | Negocios | Coronavirus en la Argentina

Delfina Torres Cabreros

Con la salida de Latam, el mercado aerocomercial argentino quedó acotado a cuatro empresas: Aerolíneas Argentinas, Flybondi, Jetsmart y una pequeña aerolínea familiar de origen salteño cuya supervivencia está, para algunos, en duda. Se trata de Andes. Sin embargo, en diálogo con LA NACION , el gerente general de la firma, Horacio Preneste, asegura que no solo no tienen ninguna intención de suspender su operación ni despedir personal, sino que ya está definida su estrategia de reactivación: volarán con un solo avión y solo a sus destinos «originales».

Para Preneste será primordial que en la vuelta a la actividad haya coordinación entre las distintas aerolíneas en la oferta de destinos y tarifas, dado que «nadie podrá absorber más pérdida». Por otro lado, asegura que la demanda se reconfigurará y en una primera etapa solo volverán a volar las personas que tengan motivos imperiosos. «Los viajes de negocios van a ser reemplazados por Zoom y tampoco me imagino Iguazú lleno de gente que vaya a ver las cataratas», sostiene.

Andes Líneas Aéreas opera en el país desde 2006. Es una empresa de capitales argentinos, cuyo accionista mayoritario es Miguel Ziadi, un exdirectivo de la ya desaparecida Dinar, y está sostenida también por un grupo de seis accionistas salteños. En su momento de mayor actividad, Andes llegó a tener 14 rutas (incluso una internacional a Punta del Este), 10 aviones volando y 8% del mercado de cabotaje, solo por detrás de Aerolíneas Argentinas y Latam.

Sin embargo, con el ingreso al mercado de las empresas low cost a partir de 2018 y lo que Preneste señala como el inicio de una «guerra de tarifas», sumado al aumento de los costos por la fuerte devaluación, la empresa decidió devolver los aviones que tenía bajo contrato de leasing para quedarse solo con los cinco propios y recortar las rutas ofrecidas.
«Nosotros no dependemos de un holding ni de una casa matriz a la que podemos pedirle auxilio. Si nos hubiéramos quedado peleando en ese escenario de tarifas bajas y costos altos hubiera sido difícil sobrevivir», dice el ejecutivo sobre la estrategia que explica el repliegue de la empresa. En febrero de este año, antes de que se desatara la pandemia de coronavirus y sus consecuencias en el sector, Andes tenía el 1% del mercado de cabotaje, por detrás de Aerolíneas Argentinas (59%), Latam (17%), Jetsmart y Norwegian (14% entre las dos) y Flybondi (9%).

Luego de que se desestimara la idea de adelantarlos a julio, la fecha de regreso de los vuelos de cabotaje es, por el momento, el 1 de septiembre. Pero Preneste no solo no descarta que esa fecha se pueda postergar, sino que asegura que en su etapa de reactivación el mercado va a ser otro.

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«Aunque pongamos nuestros cinco aviones a volar no va a haber pasajeros. Ver el tema de la economía de la compañía desde el punto de vista de la oferta es voluntarismo», dice. «Van a volver solo los viajes imperiosos: aquellos por motivos familiares, de salud y poca cosa más. Los viajes de negocios, que llegaron a ser el 65% del total en un momento, van a ser reemplazados por Zoom y tampoco me imagino a Iguazú lleno de gente que vaya a ver las cataratas», agrega. Preneste considera que tanto las empresas como las personas físicas deben «recomponer sus propias finanzas» antes de volver a volar.

Para el ejecutivo esta baja de demanda, sumada al aumento de los costos dolarizados de operación -la baja del precio del combustible, dice, ya se revirtió-, tendrá un impacto sobre las tarifas aéreas, que se ubicarán en un nivel superior al que tenían antes de la pandemia.

Por eso en una primera etapa, Andes planea volver a operar solo con uno de sus cinco aviones MD-83 y a hacer solo sus rutas «originales»: tres frecuencias semanales de Buenos Aires a Salta, Jujuy, Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia. Iguazú y Bariloche, dos destinos que volaban hasta marzo, quedarán suspendidos. «El avión tiene 165 asientos y por las normas de seguridad vamos a ofrecer 80, 90 lugares. ¿Cuántos de esos se van a vender? ¿60? Vamos a volver a volar con lo justo», explica Preneste.

Para la etapa de reactivación, que estima que abarcará todo 2020 y principios de 2021, en la que «el transporte aéreo va a ser más servicio público que nunca para conectar el país», Preneste considera que «va a tener que haber una coordinación de oferta de destinos y tarifas entre las compañías, porque ninguna puede perder ni tampoco está en condiciones de absorber las empleados que otra pueda dejar en la calle».

Gracias a que los aviones son propios la empresa logró reducir fuertemente sus costos fijos en comparación con otras compañías y, además, sus 258 empleados están recibiendo la mitad de sus salarios, abonados mediante el programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) del Gobierno. «Nosotros cumplimos 14 años y vamos a seguir operando y tampoco planeamos despedir personal . Si no tuviéramos decisión por seguir, nada mejor que aprovechar este momento para irse, como hicieron otros «, asegura Preneste.

Sin embargo, señala que será clave la implementación por parte del Estado de medidas económicas para el sector, que le permitan recomponer el capital de trabajo hasta tanto la rueda empiece nuevamente a girar. «La gente tal vez empiece a comprar pasajes en agosto y eso no va a alcanzar para pagar los costos de septiembre, pero tal vez sí podríamos empezar a cubrir octubre o noviembre. Ese período vamos a necesitar ayuda a través de financiación bancaria o algún otro tipo de instrumento», apunta.

«Aunque pongamos nuestros cinco aviones a volar no va a haber pasajeros», dice Preneste, para quien la gente volverá a volar solo por «motivos imperiosos»
«Los viajes de negocios, que llegaron a ser el 65% del total en un momento, van a ser reemplazados por Zoom», dice el gerente general de Andes.
«Si no tuviéramos decisión por seguir, nada mejor que aprovechar este momento para irse», asegura Preneste

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