Costa Salguero: informe dejó en evidencia un grave peligro para los aviones

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30/11/2020 ElDestapeWeb.com – Nota

En medio de una audiencia pública extensa para debatir la privatización inmobiliaria de Costanera Norte, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) lanzó un demoledor informe contra el intento del Gobierno porteño de emplazar doce manzanas residenciales cerca del aeropuerto Jorge Newbery. Explicaron que hace años se aprobó la extensión del aeropuerto para mejorar su operatividad y seguridad. Con eso como base, alertaron que esta iniciativa intercede con ese plan ya que las construcciones proyectadas vulneran límites de altura establecidos para el despegue y la superficie de aproximación a una de las pistas. Además, especificaron que es necesario realizar evaluaciones de ruidos y riesgos de accidentes aéreos. O sea, son un riesgo para las aeronaves que no contarían con elementos básicos para la orientación y seguridad y, por ende, también son un riesgo para los futuros habitantes de ese barrio de lujo. Además, recordaron que no es recomendable emplazar zonas residenciales cercanas a lugares de este tipo.

El proyecto estipula edificaciones en 12 manzanas con alturas variables en la zona sur del aeropuerto, donde se estipuló la extensión del mismo. Ya tuvo su primera sanción en la Legislatura porteña pero, al ser de rezonificación, precisa una segunda lectura precedida por una audiencia pública que se extenderá hasta fines de enero de 2021 por la histórica cantidad de inscritos. Según explicaron desde la ANAC en un informe al que tuvo acceso El Destape, las construcciones proyectadas están dentro de los límites definidos para las superficies de aproximación a una de las pistas, la 31. Es lo que se conoce como ALS o Sistema de Luces de Aproximación instalados en la zona final de la pista de aterrizaje y le permiten al piloto identificar el entorno para poder alinear la nave con el carril de descenso.

Pero también está dentro del contorno establecido para la superficie de ascenso y descenso en el despegue a la pista 13. No es algo menor, se trata del plano inclinado o superficie específica ubicada más allá del extremo de una pista para darle protección a las naves durante el despegue. Para evitar que se estrellen, digamos. O sea, es un riesgo para los pasajeros, tripulación y las personas que vivan en esos departamentos, en caso de avanzar con la iniciativa inmobiliaria.

Casi como si fuera una obviedad, le advirtieron a las autoridades porteñas «que el nivel real de riesgo en los alrededores de los aeropuertos es quizá más elevado de lo que podría esperarse. Si bien la probabilidad de un accidente por vuelo es muy pequeña (normalmente en el orden de 1 en 1 000 000), los accidentes tienden a ocurrir principalmente durante las fases de despegue y aterrizaje, es decir, cerca de los aeropuertos». O sea, donde buscan emplazar estas viviendas residenciales. De hecho, los proyectos avanzan hacia la expansión del aeropuerto en su lado sur para generar mayor seguridad. Todo lo contrario a lo planteado por esta iniciativa.

Todo esto interfiere con un proyecto aprobado para realizar intervenciones en el Aeroparque. Algo que data desde el 2004 y busca mantener los niveles de seguridad operacional teniendo en cuenta el corrimiento del cerco perimetral Oeste para permitir la construcción de la autopista Illia. Dentro de las intervenciones previstas en el Acta Acuerdo del 26 de Marzo de 2009, se encuentra la prolongación de la pista hacia el Sur en 180 m y los trabajos internos necesarios para adecuar las instalaciones a la normativa nacional e internacional vigente, recuerda el documento de la ANAC. El 3 de diciembre de 2015 se aprobó la iniciativa.

Dejaron en claro que la instalación de viviendas cerca de las cabeceras de las pistas generan un riesgo para terceras personas, además de los elevados índices de molestias y perturbaciones. Sobre ésto, detallaron que construcciones de este tipo «exigen la evaluación del impacto de ruido y riesgo de accidente aéreo, estudio del cual surge que la huella de ruido, tomando el nivel de ruido límite para zonas residenciales, excede los valores límites, tantos diurnos como nocturnos». Sobre todo si se tiene en cuenta que, además, está en zona de «helicorredores». Algo así como rutas de helicópteros en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Por todo ésto, expusieron desde el organismo, «todo el plexo normativo a nivel nacional e internacional desalienta el emplazamiento de complejos destinados a residencias en zonas tan próximas a un aeropuerto y considerando que la zona analizada excede los valores límites tanto diurnos como nocturnos estipulados por la propia Ciudad de Buenos Aires, conforme estudio técnico realizado, se desalienta el uso residencial del emplazamiento pretendido».

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