La falta de trabajadores en el sector aéreo provoca la pérdida de nueve millones de asientos en Europa

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05/08/2022 Elmundo.es – Nota

En España, que es el país menos afectado por el colapso en los principales aeropuertos europeos, los tripulantes de cabina de Ryanair vuelven a la huelga a partir del lunes.

El caos que se vive en algunos de los principales aeropuertos europeos desde el mes de junio, unido a las huelgas convocadas por los sindicatos en algunas aerolíneas, están colapsando el tráfico aéreo justo en el momento en el que se recuperaba tras dos años de pandemia, provocando una reducción de los vuelos e incluso un racionamiento de pasajeros en algunos aeródromos, algo inédito. En Europa se ha reducido un 5% la capacidad aérea programada al inicio del verano, lo que se traduce en nueve millones de asientos menos. Un avión pequeño, para vuelos domésticos, suele tener 186 asientos, por lo que serían unos 50.000 vuelos perdidos.

Ámsterdam y Londres , los principales centros de conexión internacional, son los más afectados, con una reducción del 11 y el 8% de la capacidad inicial, respectivamente, mientras que España es el país menos afectado , con apenas un 1% menos de asientos de los previstos, según datos de la empresa Forwardkeys, que ha analizado los asientos programados para julio y agosto a finales de mayo y lo que había a mediados de julio.

El repunte de la actividad se está viviendo de manera muy atropellada, provocando cuellos de botella y situaciones insólitas, como que algunas aerolíneas hayan tenido que parar la venta de billetes, tras dos años sin actividad y ahora que la demanda rebosa, porque no hay personal en los aeródromos para garantizar que los vuelos se puedan operar con normalidad.

En España hubo ERTEs durante los meses de inactividad, lo que ha permitido a los trabajadores poder incorporarse y los aeropuertos operan con normalidad. Es la excepción de este caos. No obstante, las turbulencias han venido por las huelgas convocadas por los tripulantes de cabina de Ryanair, que vuelven a los paros la semana que viene para exigir mejores condiciones. Además, los pilotos de la británica Easyjet también han programado paros durante este mes. En el caso de Ryanair, que hará huelgas semanales de lunes a jueves a partir de este lunes y hasta enero de 2023, el Gobierno ha establecido servicios mínimos que alcanzan el 85% en el caso de los vuelos hacia o desde islas, y de entre el 36% y el 60% para otros destinos.

Tras todo este caos europeo subyace un problema de falta de mano de obra. La aviación es el sector más afectado, pues falta uno de cada cinco de los trabajadores necesarios, según datos del World Travel Tourism Council (WTTC). El aeropuerto de Heathrow ha tenido que racionar los flujos y limitar en 100.000 los viajeros diarios que puede asimilar hasta septiembre. British Airways, del grupo IAG, ha tenido que dejar de vender billetes esta semana para cumplir con la recomendación de pasajeros diarios.

«Al limitar el número de pasajeros, los aeropuertos impiden que las aerolíneas se beneficien de la fuerte demanda. Heathrow ha tratado de culpar a las aerolíneas por la interrupción. Sin embargo, los datos de rendimiento del nivel de servicio de los primeros seis meses de este año muestran que no han podido proporcionar los servicios básicos y han perdido su objetivo de servicio de seguridad del pasajero», ha criticado Willie Walsh, director general de IATA. De cumplirse la restricción anunciada, la reducción de plazas sería de un 17% para esas fechas, según Mabrian, empresa de inteligencia turística.

El aeropuerto de Heathrow ha limitado en 100.000 los viajeros diarios hasta septiembre. British Airways, del grupo IAG, ha tenido que racionar sus vuelos domésticos y dejar de vender billetes esta semana, por ejemplo. El colapso afecta también al de Schiphol, en Ámsterdam, otro de los que tiene más tráfico, así como a los principales de Alemania.
Durante la pandemia, la actividad fue muy limitada y se perdieron muchos empleos. La rápida recuperación del tráfico no ha ido acompasada de un aumento de efectivos para afrontar el pico de actividad. Parte de esos trabajadores buscaron otro empleo o, directamente, ya no quieren trabajar en puestos mal pagados.

«Además de la mala planificación, hay muchos trabajadores que han encontrado otros empleos y ya no quieren levantarse a las cuatro de la mañana a recoger maletas. Asistimos a una ‘gran dimisión’ en el sector aéreo, similar a la de EEUU», explican fuentes del sector.

La aviación es una de las industrias más afectadas por la falta de personal, con uno de cada cinco trabajadores, según datos del World Travel Tourism Council (WTTC). La UE podría llegar a tener falta de efectivos en uno de cada nueve puestos de trabajo, afrontando una escasez de 1,2 millones de trabajadores. En España 137.000 empleos podrían quedar vacantes, dejando uno de cada ocho puestos de trabajo sin cubrir en el sector turístico.

«Se ha creado un cuello de botella porque algunos países no esperaban que la recuperación fuese tan rápida «, explica Javier Gándara, presidente de la patronal ALA, la Asociación de Líneas Aéreas, que cree que «hay en el caso de Reino Unido hay además un problema es estructural, derivado del Brexit».

Como ya no forma parte de la Unión Europea los requisitos para contratar personal extranjero se han complicado. Antes, cuando la británica Easyjet cuando quería reclutar tripulantes de cabina, de los currículums que recibía quedaba fuera un 3% que no cumplían las condiciones para trabajar en Reino Unido. «Ahora se queda fuera un 40%, europeos sin permiso de trabajo», dice Gándara, que es director general en España de la aerolínea.

Muchos de estos puestos «se cubrían con europeos, pero ahora ese pull de candidatos que tenías para cubrir los puestos se ha reducido «, explica. También se ha ralentizado por falta de personal el sistema de referencias para contratar personal de aviación, que implica una serie de chequeos de seguridad para ver dónde ha trabajado, etc., agravando así el cuello de botella.

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