Nicky Caputo y Mirgor deberán esperar un año para hacer negocios en la Antártida

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29/01/2026 iProfesional.com – Nota

En Casa Rosada la motosierra continúa encendida. La campaña antártica de este verano no es la excepción. Hubo cambios en las estructuras gubernamentales de decisión y presupuesto escaso.

Sin embargo, el profesionalismo de las autoridades navales posibilitó que el rompehielos ARA Almirante Irízar (Q-5) de la Armada Argentina, arribara al Apostadero Naval Buenos Aires, para dar por concluido el primer tramo de la misión anual que sostiene la presencia científica y logística de la Argentina en el continente antártico.

Precisamente, la logística y el abastecimiento de las estaciones científicas nacionales parecen ser la nueva misión comercial que tiene por delante el grupo Mirgor de «Nicky» Caputo.

La empresa fundada en 1983 por el primo del ministro de economía, Luis Caputo, Mauricio Macri y el ex Ford, Gustavo Vázquez, obtuvo permisos para realizar vuelos turísticos, logísticos y sanitarios a la Antártida en noviembre pasado.

En la actualidad, la compañía pertenece al grupo familiar Caputo, Mauricio Macri abandonó la actividad en la empresa en 1996, con José Luis Alonso como CEO y Roberto Vázquez como presidente.

Reconocida por producir componentes electrónicos, móviles y exportar productos agrícolas, adquirió un avión Basler BT-67, con base en Río Grande, para operar en la pista de la Base Antártica Petrel, que fue habilitada provisoriamente para el aterrizaje de aviones civiles.

La Agencia Nacional de la Aviación Civil (ANAC) autorizó la identificación y registro como Lugar Apto Denunciado (LAD) a la pista de la base antártica Petrel/Isla Dundee (proyecto de Aeródromo público).

La gestión comenzó por pedido de la empresa MTRA S.A.U . una sociedad del Grupo Mirgor , propietaria de una aeronave Basler BT-67 preparada especialmente para vuelos a la Antártida.

El avión con matrícula LV-VYL es de una célula que data de 1944, fue modernizado y adquirido por la empresa de Nicolás Caputo, primo de Luis y Santiago Caputo, asesor político de Javier Milei.

Pero, la mala fortuna ingresó en escena. Por cuestiones que aún no fueron aclaradas por las autoridades de la Junta de investigación de accidentes, la aeronave despistó a comienzos del mes de diciembre, cuando realizó un intento de despegue desde el trayecto principal de la pista. Al parecer, la aeronave sufrió lo que se denomina «manga de viento» y campo a traviesa perdiendo el tren de aterrizaje que fue desprendido.

El avión finalizó su desplazamiento a metros de la plataforma principal, donde había otras dos aeronaves y por fortuna no se registraron heridos. La tripulación pudo ser evacuada con total éxito, por parte de la brigada de emergencia apostada en la aerostación, dependiente de la ANAC.

El avión es un antiguo Douglas DC-3 modificado e identificado como Basler BT-67 que fuera adquirido recientemente por el grupo Mirgor para realizar operaciones de carga. Cabe señalar que el incidente se produjo cuando las condiciones meteorológicas eran óptimas para operaciones aéreas y en horas del mediodía de lunes 1 de diciembre pasado.

A las pocas horas de ocurrido el incidente, desde la empresa propietaria de la aeronave, se difundió un comunicado oficial que señalaba: «Grupo Mirgor informa que el avión Basler BT-67, recientemente incorporado al negocio de la compañía, sufrió un despiste en la ciudad de Río Grande durante un vuelo de entrenamiento de pilotos. No se registraron heridos entre la tripulación ni en el exterior de la aeronave».

Mientras el Ministerio de Defensa hace lo que puede con lo que tiene y lo que le dejó el paso de la motosierra de Milei, comienzan a existir algunos cuestionamientos acerca de la actual campaña a la Antártida Argentina en condiciones presupuestarias muy desfavorables y en medio de fuertes tensiones geopolíticas que actualizan el interés de las grandes potencias por el mar austral y el continente blanco.
Según supo iProfesional , entre los investigadores científicos argentinos con proyectos en territorio antártico existe preocupación por el organigrama que involucra a las autoridades y el presupuesto que conlleva cada oficina.

El traspaso de la administración de las bases antárticas de la dirección nacional del Antártico (DNA) al Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR) generó preocupación por la posible militarización, el deterioro de la infraestructura y la continuidad de la actividad científica.
«Hay una lucha por las competencias ministeriales y la administración de Javier Milei decidió quitarle a Cancillería esta oficina para trasladar sus funciones al ámbito del ministerio de Defensa que tienen enormes problemas. Para empezar, hay que ver el estado actual de la obra social de los militares y los sueldos para comprender la preocupación de los científicos» , afirmaron en el Palacio San Martín, sede del ministerio de Relaciones Exteriores.

Hubo una decisión de traspasar la administración de las bases Carlini y Brown, Casa de Botes y refugios antárticos desde la dirección nacional del Antártico (DNA), ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto al Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR), ministerio de Defensa.

Los comentarios explican que el desmantelamiento de la DNA fue sistemático desde antes del gobierno de Milei. Comenzó con el remate del emblemático edificio en la calle Cerrito 1248, lugar histórico donde funcionó el primer instituto del mundo dedicado a estudios antárticos, cuyos fondos obtenidos nunca fueron esclarecidos. Con la excusa de que era temporal, se malgastaron recursos del estado en el alquiler de oficinas».

«Terminamos en un piso de la Cancillería de la calle Juncal y perdimos una valiosa biblioteca con documentos casi incunables», explicaron con reserva de nombre para no ser víctima de más motosierra.

Esta situación fue advertida en el ámbito legislativo. En marzo de 2025 se presentaron en la Cámara de Diputado de la Nación, un proyecto de declaración y un proyecto de resolución expresando la «preocupación por la incertidumbre respecto de la realización de la Campaña Antártica 2025» y solicitando información precisa sobre la falta de recursos logísticos, el estado de los buques y los medios aéreos afectados a la campaña.

La respuesta poco ortodoxa del gobierno nacional podría haber sido la inclusión del capital privado en vuelos de abastecimiento desde Tierra del Fuego. En las operaciones, Mirgor pensaba poner el primer pie en el emprendimiento y aventajar a otras empresas que miran con interés la Antártida, pero el despiste, que no estaba en los planes, barrió las expectativas para este verano.

Imagen: ilustrativa

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