Con Javier Milei, la actividad no avanza

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28/05/2026 Página 12 – Nota – Economía – Pag. 2

La actividad volvió a perder impulso en abril y mostró los límites de una recuperación que sigue siendo parcial. El Indice General de Actividad que elabora la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados registró una variación interanual nula y una caída mensual de 0,7 por ciento en la medición desestacionalizada. Con ese resultado, el primer cuatrimestre de 2026 cerró con una baja acumulada de 0,3 por ciento.

Registró una variación interanual nula. En abril, según Ferreres, tuvo una caída de 0,7 por ciento en la medición desestacionalizada. Fragmentación y distintas velocidades. El sector industrial se encuentra frenado.

El dato marcó un freno respecto a marzo, cuando la economía había mostrado una mejora más clara. Según el informe, la actividad «sigue mostrando una evolución oscilante» y volvió a bajar luego de aquella suba. La fotografía de abril dejó una economía fragmentada, con sectores que sostienen el nivel general y otros que continúan en retroceso.

Los mayores avances se observaron en minas y canteras, con una mejora interanual de 7,3 por ciento, y en electricidad, gas y agua, que subió 7,2. También el agro tuvo un desempeño positivo, con una expansión de 3,6. Esos rubros, vinculados a recursos naturales, energía y exportaciones, ayudaron a evitar una caída más pronunciada del indicador general.

La contracara estuvo en los sectores más asociados al mercado interno. La industria manufacturera cayó 2 por ciento interanual y el comercio retrocedió 2,4. Ambos rubros tienen un peso central sobre el empleo, el consumo masivo y la actividad de pequeñas y medianas empresas. Su debilidad muestra que la desaceleración inflacionaria todavía no se traduce en una recuperación homogénea del poder de compra ni de la producción.

Dentro de la industria, Ferreres señaló varios indicadores negativos. La producción automotriz se desplomó 17,5 por ciento, los despachos de cemento cayeron 13,1 y la faena bovina retrocedió 15,2, el peor registro en más de 20 meses. El dato del cemento resulta relevante porque suele funcionar como termómetro de la construcción y de la inversión privada. La baja automotriz, en tanto, refleja las dificultades de una rama sensible al crédito, los ingresos y la demanda externa.

El agro continúa operando como uno de los principales amortiguadores de la economía. Sin embargo, el informe advirtió que las mejoras proyectadas para soja y maíz ya no muestran las tasas extraordinarias de meses anteriores. En ganadería, además, se observó una retracción de 11,9 por ciento, asociada a procesos de retención de hacienda para aumentar kilos mediante recría más prolongada.

El complejo energético volvió a aparecer como uno de los motores de la actividad. El crecimiento de minas y canteras estuvo impulsado por el petróleo y por los niveles de producción en Vaca Muerta. A su vez, el avance de electricidad, gas y agua respondió a una mayor demanda energética, tanto residencial como industrial.

Pero el problema de fondo sigue estando en el mercado interno. El consumo no termina de reaccionar y los sectores que dependen de la demanda de hogares y empresas muestran señales de deterioro. La caída simultánea del comercio, la industria, el cemento y la producción automotriz confirma que la mejora no llega de manera pareja al entramado productivo. Ese escenario también aparece en los datos oficiales de expectativas empresarias. La encuesta de Tendencia de Negocios del Indec mostró que para el trimestre mayo-julio predominan las miradas negativas dentro de la industria manufacturera. El 19,2% de las empresas espera una baja en la producción, frente a un 15,5% que prevé una mejora.

El 19,2 por ciento de las empresas espera una baja en la producción, frente a un 15,5 por ciento que prevé una mejora. El panorama laboral es todavía más delicado. Solo el 3,3 por ciento de las firmas industriales anticipa que incorporará personal, mientras que el 17,7 por ciento espera reducir su dotación.

Imagen: archivo
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