Pablo Diaz (Diazpez)
RIO DE JANEIRO (Enviado Especial) – En el marco de la Annual General Meeting de IATA que se realiza en Río de Janeiro, el VP de la asociación para América Latina y el Caribe, Peter Cerdá, se refirió brevemente al presente de Flybondi en la ronda de preguntas posterior a la presentación que realizó del panorama general de la región.
Cerdá dijo que prefería no comentar temas comerciales de operadores; sin embargo, reconoció que existe una «situación delicada» que atraviesa a toda la industria por los costos del combustible y que es «preocupante» porque no quiere ver empresas «en situaciones difíciles».
Flybondi atraviesa una crisis operativa y financiera que se fue construyendo durante meses. A junio de 2026, su flota activa se redujo drásticamente a una fracción menor de su capacidad normal; de hecho, informes indican que llegó a operar con una sola aeronave (los últimos datos de seguimiento muestran tres aviones activos) debido a la acumulación de retrasos en el mantenimiento y a severas restricciones financieras. Su programación finalmente refleja la capacidad real de operaciones posibles, pero el arrastre de cancelaciones pasadas llevará meses antes de ser subsanado.
Esta falta de capacidad provocó una caída drástica en el número de pasajeros y una profunda inestabilidad en su liderazgo, marcada por la renuncia de su CEO, Paz Lovisolo, menos de cuatro meses después de haber asumido el cargo.
La compañía anunció a finales del año pasado planes para adquirir 25 aviones, entre Airbus A220 y Boeing 737 MAX, pero las crecientes dificultades financieras, el retraso en el pago de salarios y el aumento de la deuda operativa ponen en serio riesgo la supervivencia a largo plazo de la aerolínea.
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