La compañía había solicitado en mayo de este año los permisos de operación desde Medellín a Buenos Aires y Caracas.

El posicionamiento de la filial colombiana en Aeroparque representa un movimiento estratégico para la estructura de la red de la corporación. La utilización de una terminal céntrica con alta densidad de pasajeros corporativos e internacionales permite apuntalar el ingreso por asiento-kilómetro disponible (RASK), mitigando las penalizaciones de conectividad terrestre de nodos periféricos.

La operación regular inyectará asientos-kilómetro disponibles (ASK) en un mercado históricamente concentrado en operadores tradicionales de red (hub feeders), alterando el balance de capacidad instalada en el corredor andino.

De concretarse, competirá con Avianca, que opera cinco vuelos semanales entre Buenos Aires/Ezeiza y Medellín.