Empresas públicas: Aerolíneas y AySA lograron superávit operativo y cortaron los subsidios del Tesoro

Dos de las mayores compañías estatales de servicios del país alcanzaron un punto de inflexión financiero. Aerolíneas Argentinas y Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) lograron revertir años de pérdidas operativas y cerraron 2025 sin requerir transferencias del Tesoro nacional para sostener sus gastos corrientes, marcando un quiebre respecto de esquemas de subsidios que pesaron durante décadas sobre el déficit fiscal.
El proceso de ordenamiento de las cuentas públicas se apalancó en fuertes aumentos tarifarios que llegaron a tres dígitos para compensar el atraso acumulado, programas de retiros voluntarios y reestructuraciones de pasivos. Aunque otras firmas estatales como Trenes Argentinos, Belgrano Cargas y Correo Argentino continúan operando con balances en rojo, el desempeño de AA y AySA se suma al antecedente de MetroGas, compañía que arrojó un resultado integral positivo cercano a los $132.500 millones en 2025, permitiendo a YPF acordar la venta de su 70% accionario a Edenor por US$780 millones, sujeta a la prórroga de su concesión.
Aerolíneas Argentinas: superávit de US$120 millones y poda de estructura
La línea aérea de bandera registró en 2025 un resultado operativo positivo de US$120,7 millones, cifra que más que duplicó los US$56,6 millones obtenidos en 2024 y contrastó con el rojo previo a intereses e impuestos de US$390 millones anotado en 2023. La mejora permitió que en 2025 los giros desde el Tesoro cayeran a cero, consolidando el primer ejercicio autosuficiente desde su reestatización en 2008.
El presidente de la aerolínea, Fabián Lombardo, sintetizó la directriz aplicada desde finales de 2023: “La consigna fue desde el primer momento que la compañía tenía que soportar su operación con los recursos que generara y sin ayuda del Estado”.
El saneamiento financiero incluyó una reducción del 52% en la deuda de la empresa, que bajó de US$356,8 millones a fines de 2023 a US$170,5 millones en 2025. En el plano laboral, la dotación se achicó de 11.925 a 9.925 empleados mediante planes de retiro voluntario y prejubilaciones, al tiempo que se eliminaron ocho direcciones, una subdirección, 20 gerencias y 57 jefaturas.
En el frente comercial, la compañía opera una flota de 81 aviones (30 propios) y sumó destinos internacionales como Cabo Frío, Aruba y Curazao. A nivel interno, articuló acuerdos de riesgo compartido bajo el esquema de conectividad sostenible con provincias y municipios para rutas como Río Cuarto y Viedma. Tras la salida del mercado de la low cost Flybondi, la firma absorbió parte de esa cuota doméstica junto a JetSmart, a la par de acuerdos de código compartido con Gol, Ita Airways, El Al, Avianca, Latam e interlineales con Iberia.
AySA: balance positivo y el camino a la privatización
La prestataria de agua y saneamiento para la Ciudad de Buenos Aires y 26 partidos del conurbano bonaerense también modificó drásticamente sus números. Tras 17 ejercicios consecutivos con pérdidas operativas que tocaron un piso de US$488 millones en 2022, AySA anotó un resultado operativo positivo de US$114 millones en 2024 y trepó a US$310 millones en 2025. En paralelo, las transferencias para operación, que en 2023 demandaron US$293 millones, se extinguieron por completo en 2025.
La deuda privada en moneda extranjera, que se redujo un 84% entre 2023 y 2025, quedó cancelada en mayo de 2026 tras el vencimiento de una Obligación Negociable internacional por US$309,8 millones. Los compromisos restantes quedaron pesificados a través de dos instrumentos: el fideicomiso financiero AySA II (con $17.500 millones pendientes de los $30.000 millones originales) y un fideicomiso privado por $43.000 millones.
En paralelo a la reducción de su plantilla de 7.708 a 6.100 trabajadores, la compañía avanza en la venta del 90% de su capital social. El 10% restante continuará en manos del programa de propiedad participada que integra el sindicato liderado por José Luis Lingieri. En la primera etapa licitatoria ya formalizaron ofertas dos consorcios privados encabezados por Aldo Roggio y Mauricio Filiberti.
Respecto del traspaso al sector privado, el titular de AySA, Alejo Maxit, remarcó la visión oficial sobre la retirada estatal: “Privatizar AySA no significa que el Estado se desentienda del servicio. Significa cambiar su rol: dejar de administrar y financiar una empresa para concentrarse en regular, controlar y exigir resultados”.



