El Gobierno hizo más cambios y el Senado aprobó la reforma laboral con amplio apoyo

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12/02/2026 La Nación – Nota – Política – Pag. 1
Gustavo Ybarra y Delfina Celichini

CONGRESO. Se votó la media sanción con 42 votos a favor y 30 en contra; el oficialismo dio marcha atrás con la eliminación del aporte obligatorio a los sindicatos; define Diputados

Sin contratiempos a la vista, aunque con un texto sometido a tironeos políticos y sectoriales, el oficialismo libertario logró esta madrugada la aprobación de la reforma laboral en el Senado por 42 votos a favor y 30 en contra.

El debate dividió al recinto sin lugar para los grises entre los que apoyaron las modificaciones impulsadas por el gobierno de Javier Milei y el kirchnerismo, que las rechazó. El proyecto flexibiliza las condiciones de trabajo y ofrece incentivos para la formalización de trabajadores y la creación de empleo. También modifica la Justicia Laboral para desalentar la llamada «industria del juicio». En su camino al recinto, el Gobierno debió eliminar la rebaja del impuesto a las ganancias que criticaban las provincias por la reducción de sus ingresos. Además, hizo concesiones a los sindicatos al dar marcha atrás con la reducción de los fondos para las obras sociales.

La última novedad antes de la votación fue que mantuvo la facultad de los sindicatos de cobrar de manera compulsiva los «aportes solidarios». Solo se impondrá un tope del 2%. Como contrapartida, se tomó la misma decisión para los aportes de las cámaras empresarias. Seguirán siendo obligatorios, pero limitados al 0,5% mensual. Continúa en la página 6.

El Gobierno avanzó con la reforma laboral, con concesiones a los gremios
El oficialismo se aseguró una amplia mayoría en el Senado; además de los libertarios, apoyaron el proyecto la UCR, Pro y fuerzas provinciales; en contra se pronunció casi todo el peronismo; los sindicatos resultaron favorecidos.

La votación en general se realizó hacia la medianoche, tras doce horas de sesión en el recinto del Senado.
Mientras que la aprobación definitiva, con los cambios de última hora negoció la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, quedó para bien avanzada la madrugada, dado que debían discutirse capítulo por capítulo.

Ocurrió de esa manera por la estrategia adoptada por el bloque Justicialista, que, ante la inminencia de una nueva derrota legislativa a manos del oficialismo, adoptó como último recurso extender lo máximo posible el debate, anotándose 19 de los 21 senadores kirchneristas en la lista de oradores.

El texto que finalmente salió del Senado en revisión con destino a la Cámara de Diputados fue motiv o de negociaciones durante toda la jornada. En una franja horaria, la primera hora de la tarde, la sesión coincidió con una marcha de protesta que convocó la CGT en la Plaza del Congreso, que terminó con incidentes protagonizados por un grupo de izquierda que fueron reprimidos por las fuerzas de seguridad nacionales y de la ciudad de Buenos Aires.

Dentro del Senado, la eliminación del artículo que reducía el impuesto a las ganancias del 35% al 31%, reclamada por los gobernadores provinciales, terminó por darle a la jefa de los senadores oficialistas los votos que necesitaba para darle luz verde a la reforma laboral.

Mientras se agotaba la lista de 43 senadores que participaron del debate, en el despacho de Bullrich se seguían discutiendo modificaciones con funcionarios del Poder Ejecutivo, entre ellos el ministro del Interior, Diego Santilli.

Incluso los cambios anunciados por Bullrich en la tarde del martes como resultado de las extensas negociaciones que mantuvo durante las últimas tres semanas con los representantes de la oposición dialoguista fueron puestos en duda durante la jornada.

De hecho, hubo una fuerte presión a favor de que las billeteras virtuales puedan ser usadas para el pago de los salarios, tal como establecía la versión original del proyecto enviado por el Gobierno al Congreso y que tiene en el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.

Bullrich buscó incorporar al proyecto en el recinto la aprobación de un convenio firmado entre la Nación y la ciudad de Buenos Aires para el traspaso del fuero laboral al ámbito porteño. La idea que manejaba la senadora porteña era incluir la ratificación parlamentaria del acuerdo como un artículo más de la reforma laboral.

La medida es resistida por los magistrados, que se niegan a perder su condición de jueces nacionales.
Fuentes legislativas alertaban que no puede tratarse el tema, ya que el proyecto de ley de ratificación del acuerdo que envió el Gobierno al Senado ingresó como un expediente aparte que, además, no se encuentra habilitado para su tratamiento en sesiones extraordinarias.

Dos posiciones
El debate dividió desde el inicio el recinto en dos posiciones encontradas. De un lado, el oficialismo libertario y la oposición dialoguista.

RECUERDO DE SANDRA MENDOZA
La noticia se conoció apenas comenzaba la sesión en el Senado y derivó en un minuto de silencio y mensajes de condolencia que fueron más allá del peronismo: ayer, a los 62 años, murió la exdiputada Sandra Mendoza, quien fuera ministra de Salud de Chaco y esposa de Jorge Capitanich, presente en la sesión. Mendoza sufrió complicaciones a raíz de un cuadro de diabetes que padecía desde hacía varios años, además de secuelas por un accidente doméstico que le dejó serios problemas en su movilidad.

integrada por la UCR, Pro y fuerzas provinciales, que apoyaron la necesidad de «modernizar» las relaciones laborales. Del otro, las diferentes variantes del peronismo, con el kirchnerismo a la cabeza, que rechazaron la iniciativa por considerar que desprotegerá a los trabajadores.
«Estamos votando una ley trascendente para adecuar normas laborales, equilibrar un sistema desequilibrado y trabajar en torno a problemas que se agravan con el paso del tiempo, como la extrema judicialización del sistema», afirmó Bullrich en el inicio del debate, antes de asegurar que esta era «la primera reforma laboral de los últimos cincuenta años».

La respuesta a la exministra no tardó en llegar. La kirchnerista Anabel Fernández Sagasti (Mendoza) calificó de «desfachatez» las palabras de la exministra y le recordó que se aprobó una en 2001, «cuando ella era ministra de Trabajo» del gobierno de la Alianza.

El radical Maximiliano Abad (Buenos Aires) marcó el pulso de su centenario partido, al manifestar su apoyo a la iniciativa, aunque con algunas reservas en cuanto a temas puntuales. «Creo que esta ley es necesaria y que es un paso importante para alentar el contrato formal, para incentivar la inversión y potenciar la competitividad», aseguró.

En rigor, el jefe del bloque de la UCR, el correntino Eduardo Vischi, fue quien se movió como un socio político de Bullrich durante toda la sesión. Lo mismo que Martín Goerling, el misionero de Pro.

La postura del kirchnerismo también generó reacción en el recinto. El libertario Joaquín Benegas Lynch (Entre Ríos) acusó al «fascismo peronista» por la situación crítica en la que asumió Javier Milei el gobierno.

La radical Silvana Schneider (Chaco), en tanto, acusó a los seguidores de la expresidenta de corrupción de haber impulsado «un modelo que castiga al que quiere producir, que desalienta al que quiere invertir, que deja afuera, pero se presenta como protector».

Schneider fue vicegobernadora de Leandro Zdero, socio electoral de los libertarios.
También hubo lugar para las críticas internas dentro del peronismo. Lo hizo la jujeña peronista Carolina Moisés, que dijo que el proyecto oficial «no viene a mejorar nada en las relaciones laborales», pero cuestionó a su partido porque «no presentó una propuesta superadora» en el debate, un dardo directo a la postura intransigente adoptada por el kirchnerismo.

Sin embargo, Moisés y otros cuatro integrantes del bloque Convicción Federal, díscolos del peronismo, anticiparon su voto contrario. El que sentó una postura de rechazo, en la misma sintonía, fue el santiagueño Gerardo Zamora.

Imagen: https://portal.ejes.com/
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