El Gobierno tiende puentes con la CGT, aunque ve difícil desactivar el paro

Maia Jastreblansky LA NACION
Francos tiene previsto conversaciones con los sindicalistas Daer y Martínez; «el objetivo es mantener fluida la relación», dijo una fuente oficial.
Pese a que la gestión de Javier Milei suele ser refractaria con múltiples sectores, políticos y sociales, opositores al Gobierno, la Casa Rosada no quiere romper el diálogo con los gremialistas de la CGT. Ni siquiera luego de que la central obrera peronista anunciara un paro general de actividades por 24 horas para el 10 de abril y una movilización en respaldo de los jubilados para la jornada previa a la huelga.
Según pudo saber la nación de un importante funcionario, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, tiene previsto mantener conversaciones la semana próxima con Gerardo Martínez (líder de la Uocra) y Héctor Daer (Sanidad), uno de los jefes del triunvirato de mando de la CGT. Con algunos dirigentes el diálogo nunca se interrumpió a pesar de las nuevas tensiones.
En la Casa Rosada ven muy pocas chances de desactivar el paro general, que será el tercero desde que Milei asumió y que surgió de un clamor callejero en la última movilización, del miércoles pasado, encabezada por la Mesa Coordinadora de Jubilados y al que adhirieron movimientos sociales, las tres centrales obreras, la izquierda y diferentes sectores del peronismo, como La Cámpora.
En las últimas horas, Francos aseguró puertas adentro que buscará dialogar con Daer y Martínez, que si bien se ausentó de la reunión del consejo directivo de la CGT del jueves por un tema de salud, fue uno de los que se mostraron más reticentes a tomar la medida de fuerza. Martínez siempre se caracterizó por ser uno de los popes gremiales más dialoguistas con la gestión libertaria.
Francos, de hecho, ya estuvo en contacto con Martínez la semana pasada. Habría sido el jueves, el mismo día de la reunión de mesa chica, previo a la del consejo directivo de la CGT, en donde se anticipó que habría medidas de fuerza, pero sin una fecha precisa. Con Daer, en cambio, no habla desde hace más de siete meses, según fuentes gremiales.
«El paro es político. Se ven obligados a parar por el reclamo de los últimos días. Es difícil que den ahora un paso hacia atrás, pero la idea es poder hablar. No va a haber reunión en la Casa Rosada, sí conversaciones», dijo una alta fuente oficial.
Un colaborador profundizó, en diálogo con la nación: «Habrá contactos pero sin una finalidad específica. El objetivo es mantener esa relación lo más fluida posible. No hay un objetivo de desarticular el paro, más allá de que se va a conversar sobre eso».
Tanto Francos como el asesor presidencial Santiago Caputo se ocuparon de mantener vivos los puentes con la central obrera durante el primer año de la gestión de Milei, para garantizar la paz social.
Con críticas a los gremios, el ministro de Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, dinamitó cualquier intentó de acercamiento con la CGT. En una exposición en Chile, el funcionario señaló: «Yo le digo el Triángulo de las Bermudas. Los argentinos nos estamos ahogando en ese triángulo y uno de los vértices es la casta sindical, que se lleva el 5% de la masa salarial por mes. Luego está la casta empresarial, sobre la cual no hay que generalizar porque hay parte que es víctima. Este sistema de castas tiene un gran gestor político que es el partido peronista, es el partido de las castas, del sta- tu quo. La manera de desarticular eso es quebrar la estructura de poder».
La escena que se ve con el nuevo paro de la CGT es idéntica a la que se vivió en mayo del año pasado, cuando se anunció el segundo paro de la central obrera (el primero había sido a 45 días del inicio de la gestión libertaria). También en aquel momento la Casa Rosada calificó de «legítima» la medida de fuerza y priorizó el diálogo con los líderes sindicales.
Vaivenes El vínculo entre el Gobierno y la CGT tuvo sus vaivenes. Hubo fotos de los popes gremiales sentados en una mesa con funcionarios en la Casa Rosada y también tensiones, como las que generaron las demoras en las homologaciones de acuerdos paritarios y la que se desató en el comienzo de la administración, cuando se dio a conocer el megadecreto de necesidad y urgencia (DNU) 70/2023, que, en el capítulo de reforma laboral, modificaba el cobro de las cuotas solidarias de los sindicatos, un asunto urticante para la CGT porque implicaba un golpe para el financiamiento de los sindicatos. Esa reforma finalmente fue frenada por la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo.
De hecho, tal como informó la nación, en la previa a la reunión del consejo directivo de ayer, Daer venía manifestando que el interés del sector gremial estaba puesto en que no se avanzara en el Congreso con la reforma del sistema sindical y mantener vigentes el cobro de cuotas solidarias, aportes extraordinarios y reelecciones indefinidas.
El enfrentamiento con la gestión libertaria, no obstante, se aceleró por la represión policial en la primera marcha de los jubilados, que terminó con la hospitalización del fotógrafo Pablo Grillo, y por el reclamo -durante la marcha de esta semana- de distintos movimientos sociales y políticos para que hubiera una medida de fuerza contra el Gobierno.
Además de resolver la fecha del paro, la CGT confirmó su asistencia a la movilización junto con organismos de derechos humanos para el lunes próximo por el Día de la Memoria, Verdad y Justicia. En el Gobierno señalan que ese día solo tienen previsto la emisión de un video institucional y que no habrá ningún acto oficial. Sí habría una conmemoración el 2 de abril, el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, con la participación de Milei.*