Escándalo en Flybondi:

Exjefe de cabina denuncia colapso operativo y estrés extremo
La crisis en Flybondi sumó un nuevo capítulo que vuelve a dejar en evidencia el frágil funcionamiento de la low cost. Un exjefe de cabina, con casi siete años en la empresa, denunció condiciones laborales “intolerables”, cancelaciones masivas, presión constante y un cuadro de ansiedad que terminó en un conflicto judicial.
El tripulante, que ingresó en junio de 2018 cuando la compañía comenzaba a operar en el país, aseguró que el deterioro se profundizó durante 2024, en medio de una escalada de cancelaciones y reprogramaciones que impactaron de lleno en la primera línea de atención al pasajero. Según los datos que expuso, solo en noviembre de 2024 Flybondi programó 1991 vuelos y canceló 384, es decir, casi uno de cada cinco. A eso se sumaron alrededor de 700 reprogramaciones.
El cuadro operativo no pasó desapercibido para los organismos de control. Desde 2024, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) reactivó en reiteradas ocasiones mecanismos sancionatorios y labró actas de infracción contra Flybondi. En octubre de ese año se habrían detectado al menos 23 cancelaciones adicionales bajo análisis. A esto se agregan cuestionamientos vinculados al mantenimiento en Ezeiza y una multa superior a los 300 millones de pesos aplicada por el gobierno bonaerense por reiteradas cancelaciones y falta de respuesta adecuada a los pasajeros.
Pero el eje más delicado es el humano. El exjefe de cabina denunció que el clima de tensión permanente derivó en episodios de agresión verbal e incluso física por parte de pasajeros afectados por demoras y cancelaciones. El 13 de enero de 2025, en Aeroparque, sufrió un ataque de pánico que le impidió continuar con sus funciones. Posteriormente fue diagnosticado con trastorno de ansiedad generalizada con síntomas panicosos y comenzó tratamiento psiquiátrico.
El trabajador pidió que su cuadro fuera reconocido como enfermedad profesional y solicitó reubicación en tareas administrativas para evitar la exposición al estrés operativo. Según su versión, la empresa rechazó ese encuadre y consideró que se trataba de una enfermedad inculpable. El conflicto escaló con intercambio de telegramas y terminó en un despido indirecto en agosto de 2025. La causa fue elevada ante la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.
El caso reaviva los cuestionamientos sobre el modelo de negocios de Flybondi, basado en una estructura ajustada y alta rotación de flota. Cuando el esquema se tensiona por fallas técnicas o programación deficiente, el impacto recae directamente sobre tripulaciones y pasajeros. Mientras la empresa intenta sostener su competitividad tarifaria, las denuncias por estrés laboral, sanciones regulatorias y cancelaciones reiteradas vuelven a poner en duda la sustentabilidad real de su operación en el mercado aerocomercial argentino.
Imagen: archivo



