La crisis le pega de lleno a Milei

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25/03/2026 Página 12 – Fuente/imagen

Por Leandro Renou

Un informe refleja que empieza a caer «el crédito social» del Gobierno
Las encuestas pueden verse desde diferentes enfoques, perspectivas, y pueden disparar análisis para todos los gustos, pero sobre la realidad local empieza a parecer una certeza. Al presidente Javier Milei la crisis económica le está pegando fuerte no sólo en materia de imagen, sino en algo que es peor: la perspectiva de un futuro mejor se esfumó y las preocupaciones centrales son los bajos sueldos y la pérdida del empleo.

Esos lineamientos se desprenden de la última Encuesta de Satisfacción Política y de Opinión Pública de la Universidad de San Andrés. El trabajo refleja que «una caída en la satisfacción general» que, puesta en números, tiene a sólo el 33 por ciento de los encuestados satisfechos con la marcha general de las cosas, lo que representa una caída de 7 puntos respecto a noviembre de 2025. «La insatisfacción alcanza el 65 por ciento», admiten en el estudio que dirige el politólogo Diego Reynoso.

El gobierno de Milei registra un 38 por ciento de aprobación frente a un 59 por ciento de desaprobación. La desaprobación subió 7 puntos desde la última medición.

Asimismo, también se aborda allí cómo la crisis está deteriorando la aprobación presidencial. «El gobierno de Javier Milei registra un 38 por ciento de aprobación frente a un 59 por ciento de desaprobación. La desaprobación subió 7 puntos desde la última medición», destacan en Udesa. Y agregan que «este informe muestra un escenario donde el «crédito» social empieza a ajustarse ante la persistencia de los problemas económicos, especialmente el empleo y el salario».

También especifica el trabajo que el discurso público del Presidente se resiente a la par del avance de la crisis económica. Refieren, puntualmente, a un caso: el discurso del 1º de marzo ante la Asamblea Legislativa tuvo una recepción mayoritariamente negativa (52 por ciento), fuertemente condicionada por la orientación política de los encuestados.

El empleo y los sueldos, en el debe
El reporte de Udesa afirma que hay nuevas preocupaciones económicas que destacan los consultados. Argumentan que hoy aparecen «los bajos salarios (37 por ciento) y la falta de trabajo (36 por ciento) se consolidan como los principales problemas del país, superando incluso a la corrupción (33 por ciento). La inflación (20 por ciento) ha perdido centralidad relativa en la agenda de preocupaciones».

En paralelo, lo que para Milei venía siendo un activo empezó a deshacerse, Udesa informa que se ve «pesimismo a futuro». En números, el 46 por ciento de los argentinos cree que el país empeorará en el próximo año, frente a un 30 por ciento que aún espera una mejora.

Las mujeres, más críticas
Cuando se mide la insatisfacción general con las cosas, el informe de Udesa especifica que, en la segmentación, las mujeres presentan mayores niveles de insatisfacción (70 por ciento) en comparación con los hombres (54 por ciento).

Asimismo, por orientación ideológica, la insatisfacción es casi total en los sectores de izquierda (91 por ciento) y centroizquierda (89 por ciento). En línea con esto, el 100 por ciento de los votantes de Bregman se declara insatisfecho, mientras que entre los votantes de Milei predomina la satisfacción (61 por ciento).

Respecto al desempeño de los poderes del Estado, el 28 por ciento de los encuestados está satisfecho con el desempeño del Poder Ejecutivo, el 22 por ciento con el Poder Judicial, el 21 por ciento con el Senado y el 18 por ciento con la Cámara de Diputados.

En el caso del Poder Ejecutivo, las mujeres presentan mayores niveles de insatisfacción (69 por ciento) que los hombres (60 por ciento).
Otro dato llamativo es que se observa, a su vez, un alto nivel de respuesta en la generación más joven: el 22% de la Gen Z no sabe qué opinar, patrón que se repite en todos los poderes, aunque con mayor intensidad en este caso. Los votantes de Bullrich (54 por ciento) muestran niveles de satisfacción levemente superiores a los de Milei (53 por ciento), mientras que entre los votantes de Bregman (96 por ciento) y Massa (92 por ciento) predomina ampliamente la insatisfacción.

La aprobación del gobierno se ubica en el 39%, mientras que la desaprobación alcanza el 59%, ampliando la brecha negativa. Aquí también hay diferencias por género: la aprobación es mayor entre los hombres (44 por ciento) que entre las mujeres (33 por ciento). Asimismo, en los sectores de menores ingresos se observa una desaprobación particularmente elevada (66 por ciento de saldo negativo). Este dato es importante, porque el Gobierno venía analizando que, en realidad, los más conformes con su modelo eran los más pobres.

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