Milei también llegó para destruir el empleo industrial

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contraeditorial.com/  9 febrero, 2026 / fuente-imagen

La industria argentina cerró diciembre de 2025 con un deterioro profundo del empleo que expuso la brutalidad del ajuste aplicado por Javier Milei, con una pérdida acumulada de más de 58.000 puestos de trabajo en el sector fabril, lo que representó algo más del 31% de toda la destrucción de empleo privado formal registrada durante el gobierno libertario. La actividad industrial se convirtió, valga la paradoja, en uno de los principales blancos de la proclamada motosierra mileísta.

El retroceso no se limita a ramas aisladas de la industria sino que alcanza a la mayor parte del entramado productivo, ya que el 65 por ciento del empleo industrial se concentra en bloques que registraron caídas anuales significativas en 2025 respecto del nivel de actividad de 2023, con un 22 por ciento de los trabajadores insertos en divisiones que se contrajeron más de 20 por ciento (textiles, metales, caucho y plástico) y otro 43 por ciento en sectores con bajas que oscilaron entre el 5 y el 19 por ciento (maquinarias, cuero, autopartes y productos químicos), una combinación que da cuenta de un proceso extendido en el tiempo y no de un fenómeno coyuntural.

En ese panorama general, los pocos sectores que lograron mostrar números positivos aparecen como excepciones sin capacidad de arrastre sobre el conjunto, ya que la refinación de petróleo y la fabricación de motocicletas, las dos ramas que exhibieron crecimiento, emplean en conjunto apenas unos 7.400 trabajadores, menos del uno por ciento del total del empleo industrial registrado, lo que limita cualquier impacto compensatorio sobre el mercado laboral fabril.

El bloque de alimentos y bebidas, por su peso estructural dentro de la industria, ofrece una radiografía más compleja y a la vez más reveladora de la fragilidad del escenario, dado que concentra cerca del 34 por ciento del empleo industrial con unos 415.000 trabajadores y cerró 2025 levemente por encima de los niveles de 2023, empujado en buena medida por el rebote estadístico tras el año de la sequía y por la incidencia determinante de la molienda de oleaginosas.

Sin embargo, detrás de ese promedio se esconde una dinámica adversa para el empleo, ya que tres de cada cuatro trabajadores del sector de alimentos y bebidas continúan desempeñándose en ramas que todavía no lograron recuperar el nivel de actividad de 2023, a lo que se suma que, dentro del bloque, ocho ramas crecieron respecto de 2024 mientras otras cinco siguieron en retroceso, lo que refuerza la idea de una recuperación desigual y frágil.

Al observar la composición general del empleo industrial, los datos muestran que el 75 por ciento de los trabajadores del sector se encuentran en divisiones productivas que permanecen por debajo del estándar de actividad previo al ajuste, con un núcleo particularmente preocupante de ramas donde las caídas no solo persisten sino que se aceleran, ya que 31 de las 70 divisiones industriales relevadas profundizaron su contracción durante el último año, mientras apenas nueve mostraron señales de desaceleración en la baja.

El cierre de diciembre confirmó además que la actividad industrial en su conjunto volvió a contraerse respecto del mes anterior y se mantuvo en un nivel 12 por ciento inferior al del ciclo de expansión posterior a la pandemia, consolidando un escenario en el que la pérdida de empleo aparece como una consecuencia directa de la caída prolongada de la producción y deja planteadas dudas crecientes sobre la capacidad del sector para absorber mano de obra en el corto plazo.

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