
Mientras las centrales sindicales expusieron duras denuncias contra la gestión de Javier Milei ante la Comisión de Aplicación de Normas, el secretario de Trabajo no participó de la discusión. La representación del Estado argentino quedó en manos del embajador Carlos Foradori.
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La situación laboral de Argentina fue analizada este miércoles en el marco de la Comisión de Aplicación de Normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), uno de los espacios más relevantes del sistema de control de los convenios internacionales del organismo. Sin embargo, en una jornada marcada por fuertes cuestionamientos al Gobierno nacional, hubo una ausencia que no pasó inadvertida: la del secretario de Trabajo de la Nación, Julio Cordero.
La Comisión examina este año el Informe de la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones de 2026 y el Estudio General titulado “El empleo y el trabajo decente para la paz y la resiliencia”. Dentro de ese proceso, Argentina fue incorporada al grupo de casos individuales sometidos a debate, junto con Eritrea, Malí y Sudáfrica.
El expediente argentino quedó bajo análisis por la aplicación de los Convenios 81, 129 y 150 de la OIT, vinculados a la inspección del trabajo y a la administración laboral. Durante el tratamiento del caso, representantes de las centrales sindicales argentinas realizaron exposiciones críticas sobre la situación laboral y las políticas implementadas por la administración de Javier Milei.
Julio Cordero se ausentó del debate de OIT
En ese contexto, la ausencia de Julio Cordero generó interrogantes. A diferencia de lo que suele ocurrir en este tipo de debates, donde ministros, secretarios de Trabajo o máximos responsables de las áreas laborales de distintos países participan personalmente —muchas veces de manera virtual— para responder observaciones y defender la posición de sus gobiernos, el titular de la cartera laboral argentina no intervino en la discusión.
La representación del Estado nacional quedó a cargo de Carlos Foradori, embajador y representante permanente de la Argentina ante los organismos internacionales con sede en Ginebra. Fue él quien asumió la tarea de exponer la postura oficial frente a los cuestionamientos planteados durante el debate.
La ausencia de Cordero llamó particularmente la atención dentro del ámbito de la OIT. Se trata de un funcionario con una extensa trayectoria vinculada a las relaciones laborales y al propio organismo internacional, donde participó durante años tanto en representación del sector empresario como del Estado. Precisamente por ese recorrido, distintos observadores esperaban una participación directa del secretario de Trabajo en una instancia considerada de alta sensibilidad institucional para el país.
Un asiduo participante a eventos internacionales
El faltazo del funcionario volvió a poner en discusión el perfil que viene mostrando al frente de la Secretaría de Trabajo. Desde distintos sectores del mundo sindical describen una conducción invisible por la escasa exposición pública y la falta de participación directa en los principales debates sobre política laboral. La situación resultó especialmente llamativa en la OIT, pero prefirió enfocarse desde Buenos Aires -en primera persona- del asalto institucional a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
Como contó Mundo Gremial, Cordero es pieza fundamental del entramado político, empresario y sindical que derivó en la intervención judicial de la UOM, el gremio de los metalúrgicos que conduce Abel Furlán. Su cercanía a Paolo Rocca y pasado reciente en el Grupo Techint lo ubican en el centro de la rosca para quedarse con el control del sindicato industrial más importante del país.
El debate sobre Argentina se produjo en contexto de la fuerte presentación realizada por la Confederación General del Trabajo (CGT) ante la OIT, donde la central obrera denunció un conjunto de medidas impulsadas por el Gobierno nacional que, según sostuvo, vulneran derechos sindicales y laborales reconocidos por convenios internacionales.
Con el caso argentino bajo examen y cuestionamientos abiertos sobre el funcionamiento de los mecanismos de inspección y administración laboral, la ausencia del principal responsable del área de Trabajo terminó convirtiéndose en uno de los hechos políticos más comentados de la jornada en Ginebra.



