Los gobiernos de Argentina y Uruguay firmaron ayer un nuevo Acuerdo de Servicios Aéreos en Montevideo para modernizar el marco bilateral del transporte aéreo. El canciller argentino, Pablo Quirno, y su par uruguayo, Mario Lubetkin, rubricaron el documento que establece un régimen ampliamente liberalizado para vuelos de pasajeros y de carga.

La medida incluye amplios derechos de tráfico y un esquema flexible de rutas, según detallaron en un comunicado conjunto. A partir de esta rúbrica, las aerolíneas podrán determinar libremente la frecuencia y la capacidad de sus operaciones basándose en consideraciones comerciales.

El instrumento facilita además la celebración de pactos de cooperación entre las compañías del sector, abarcando los servicios de código compartido. Esta política busca generar condiciones favorables para expandir la oferta de destinos e intensificar la conectividad entre ambos países, apuntando a beneficiar el intercambio económico y turístico, explicaron las autoridades.

El tratado se enmarca en una estrategia de cielos abiertos para la desregulación del mercado aerocomercial orientada a favorecer una mayor competencia.

En la actualidad, solo Aerolíneas Argentinas opera entre ambos países, uniendo a Buenos Aires con Montevideo (24 vuelos semanales) y Punta del Este (5 vuelos semanales), lo que representa una oferta de alrededor de 25.000 asientos al mes. Durante el verano, las frecuencias a Punta del Este llegarán a 28, sumándose además GOL Linhas Aéreas con tres vuelos por semana, una ruta en la que ingresó la temporada anterior.

Si bien el mercado con Buenos Aires no tiene mucho más margen de crecimiento (considerando que por cambios de hábito se derrumbó de unos 100.000 asientos mensuales a principios de siglo a las cifras actuales), el acuerdo facilitaría las posibilidades de conectividad con el interior argentino, en especial si en algún momento se materializan proyectos de nuevas aerolíneas en Uruguay, como el de SUA.