¿Para qué le van a servir a la Fuerza Aérea Argentina los F-16 comprados a Dinamarca?

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El gobierno argentino firmó este martes con Dinamarca un acuerdo histórico para la compra de 24 cazas F-16 que equiparán a la Fuerza Aérea Argentina y le darán el mayor salto tecnológico en décadas.

Pero, ¿para qué sirve tener aviación de combate con capacidad supersónica?

En principio, para ejercer el poder de policía del espacio aéreo, para interceptar cualquier avión que entre a nuestro espacio soberano sin un plan de vuelo definido y sin identificación.

Eso abarca a todo tipo de aeronaves, sea aquellas que tengan algún problema con sus sistemas de radio, narcovuelos, aviación enemiga, la previsión de cualquier país limítrofe viniendo a probar nuestras capacidades de respuesta, en fin, tener una aviación de combate es la “reja y el candado” que uno le pone a la puerta de su casa, es la salvaguarda del espacio aéreo, de la soberanía nacional.

Así también se recupera la capacidad supersónica, lo cual es fundamental para la intercepción, para estar rápido en un punto necesario, adquirir altura rápidamente (en este sentido el F-16 es un avión que tiene una excelente relación peso-potencia, lo que le da una gran aceleración y capacidad de trepada). De hecho, el F-16 será el avión de combate más ágil que haya tenido la Fuerza Aérea Argentina, al menos desde la era supersónica.

Los F-16 también permitirán obtener la capacidad de combate más allá del alcance visual (BVR) gracias a su radar APG-66 modernizado y la incorporación de un misil aire-aire de medio alcance AIM-120 AMRAAM con 120 km de alcance, según informaron fuentes cercanas a Aviacionline.

La capacidad BVR es fundamental para el combate aéreo moderno. No tener esa capacidad volvía a los aviones de combate argentinos un blanco fácil, dado que era casi imposible llegar a un combate cercano sin ser derribado.

La Fuerza Aérea Argentina también adquirirá con los F-16 la capacidad de ataque de precisión, siendo uno de los pocos de la región que no la tenía (como sí ocurre con las fuerzas aéreas de Brasil, Colombia, Chile y Venezuela). Los F-16 adquiridos incorporan modernos sistemas de designación de blancos, una capacidad hoy no disponible, que son unos pods ubicados debajo del fuselaje del avión y permiten detectar, identificar e iluminar con un láser objetivos en tierra, así como identificar visualmente objetivos aéreos.

Estos pods vienen acompañados de armamento aire-superficie “inteligente”, siendo la primera vez que la Fuerza Aérea Argentina contará con bombas y misiles guiados aire-superficie (mas allá de algunos prototipos de diseño nacional, que nunca fueron producidos en serie), porque a los A-4AR, si bien teóricamente tienen esa potencialidad, jamás se les compró el armamento inteligente, entonces están restringidos a hacer operaciones con lo que se llama “bombas tontas”, dejando al país en 40 años de atraso.

En resumen, con los F-16 la Fuerza Aérea Argentina reincorpora la capacidad de intercepción supersónica, adquiere la capacidad de combate más allá del alcance visual, y aumenta significativamente su capacidad de combate, tratándose de un avión completamente multirol, capaz de realizar misiones aire-aire, aire-superficie, de reconocimiento y antirradar.

Sobre este último punto, los aviones vendrán equipados con misiles antirradar AGM-88 HARM, una capacidad muy importante para suprimir las defensas antiaéreas enemigas y crear pasillos de aproximación seguros para los paquetes de ataque.

Al tener una capacidad de defensa medianamente acorde a la región (aunque podría argumentarse que Argentina necesitaría al menos 72 aviones de combate modernos, pero algo es algo), uno logra estabilizarla, al estar a la par de nuestros vecinos.

Los F-16 también representarán para la Fuerza Aérea Argentina la capacidad de participar en ejercicios internacionales, por ejemplo el Salitre o el Red Flag, la cual permite crear lazos, compartir experiencias, aprender y forja lazos de camaradería y formenta el entendimiento mutuo, todo lo cual es muy importante en el mundo tanto militar como para la política internacional.

Estos aviones son los que Ucrania está pidiendo (y obtendrá) para reconstruir su fuerza aérea según estándares occidentales y de la OTAN. Obviamente no son capaces de dar vuelta la guerra por sí solos, pero sí se entiende que tienen la capacidad de hacer mucho más daño, de poner las cosas más difíciles a Rusia, de no dejarles el espacio aéreo ucraniano tan liberado.

Uno de los nuevos F-16 de la FAA.Sí, los F-16 tienen sus años, no son el último “grito de la moda” en tecnología aeroespacial. Los aviones más avanzados en Sudamérica son los F-39 Gripen brasileños de origen sueco, pero sí son tecnología que, bien usada, sigue siendo útil, relevante y peligrosa, con capacidad de daño.

De esta manera Argentina pasa, de estar casi totalmente desarmada, a tener por lo menos un escudo, algo que la proteja y guarde sus fronteras.

Después será momento de avanzar en la incorporación de mayor cantidad de aviones y más modernos, porque los F-16 son de cuarta generación, cuando muchos países ya están incorporando aviones de quinta generación y otros ya trabajan en los de sexta.

Sí, seguimos atrás en relación a nuestos vecinos, a nuestra mayor hipótesis de conflicto y respecto de las necesidades de protección de nuestras amplias fronteras y recursos, pero estábamos tan pobres en capacidades defensivas “modernas”, que no se puede negar que la incorporación de los F-16 para la Fuerza Aérea Argentina representan un salto  cualitativo importantísimo.

Fuente: aviacionline.com

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