Reforma laboral en cuenta regresiva, con un oficialismo que decide cuánto ceder sin romper

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dataclave.com.ar / lunes 2 de febrero de 2026 / Fuente-imagen
ROSCA PARLAMENTARIA

Con el arranque de las sesiones extraordinarias, la Casa Rosada acelera para llevar la reforma laboral al Senado el 11 de febrero. Gobernadores, sindicatos y tensiones internas cruzan el tramo final de una negociación donde el Gobierno busca votos sin resignar el núcleo del proyecto.

El inicio de las sesiones extraordinarias marca el punto de no retorno para el proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional. Desde este martes, el oficialismo entra en el tramo decisivo para llevar el texto al recinto del Senado el 11 de febrero, con una hoja de ruta cargada de obstáculos políticos y negociaciones cruzadas con gobernadores, la CGT y sus propios aliados parlamentarios.

En la Casa Rosada reconocen que la responsabilidad de empujar la iniciativa es propia y que, a dos meses de la firma del proyecto por parte del presidente Javier Milei, todavía no hay garantías de contar con los votos necesarios para aprobarlo sin desdibujar los ejes centrales de la reforma. El objetivo no es solo ganar la votación en general, sino también sostener el llamado “espíritu reformista” en la discusión artículo por artículo.

El conteo más optimista del oficialismo incluye a La Libertad Avanza, sectores del PRO, el radicalismo y aliados puntuales, con un número que apenas rozaría el mínimo para habilitar la sesión. En otros escenarios, la cuenta queda corta. Esa fragilidad expuso diferencias internas sobre hasta dónde negociar y cuánto conceder para sumar apoyos sin perder identidad.

En ese tablero se mueven Patricia Bullrich y Diego Santilli, referentes del ala negociadora, que funcionan como receptores de reclamos de gobernadores y legisladores. Ambos intentan sostener los respaldos mientras chocan con la negativa del ministro de Economía, Luis Caputo, a abrir la billetera. En el sector más duro también pesan Federico Sturzenegger, responsable del diseño técnico del proyecto, y Santiago Caputo, que promueve una estrategia más confrontativa con los socios parlamentarios.

Mientras los gobernadores aliados endurecieron su postura por el impacto de la baja de Ganancias en la coparticipación, desde el Ejecutivo dejaron trascender que no habrá cambios en ese punto. La reducción de impuestos, repiten, forma parte del ADN libertario, aun cuando el costo político recaiga sobre quienes hasta ahora acompañaron al Gobierno en el Congreso.

Para descomprimir, Santilli intensificó gestiones con mandatarios del norte, viajó a Corrientes y expuso una proyección que promete compensaciones futuras. Según ese cálculo, si la reforma laboral y el crecimiento económico generan 400.000 empleos formales en 2027, las provincias recuperarían el ciento por ciento de los fondos perdidos por la baja de Ganancias. A eso se suman intentos de compensación vía ATN y acuerdos en especie.

El frente sindical aparece como el próximo foco de tensión. En la CGT coinciden en que habrá una reacción cuando el proyecto llegue al Senado, aunque todavía no está definido el alcance. “Seguro habrá alguna medida”, deslizan desde la central obrera, que discutirá el tema en su Consejo Directivo en los próximos días. Algunos sectores evalúan una movilización y otros no descartan un paro, aunque admiten que todavía no hay clima pleno para una huelga.

Desde el Gobierno admiten que los canales informales con la CGT siguen abiertos, a través de Bullrich y del secretario de Trabajo, Julio Cordero, pero reconocen que no hay avances concretos. En el oficialismo aseguran que la central busca retroceder sobre los puntos clave del texto y que ceder implicaría vaciar la reforma de contenido. “Se está hablando, pero no hay un punto en común”, resumen en La Libertad Avanza.

Puertas adentro, tampoco descartan que los gremios presionen sobre gobernadores y senadores de origen peronista que suelen acompañar al Ejecutivo. Un funcionario con llegada al núcleo del poder relativiza el impacto de una protesta fuerte el 11 de febrero, al describir a la conducción sindical como “dispersa y con internas”, aunque admite que el juego de presiones políticas sigue abierto.

En paralelo, Santilli volvió a enviar señales hacia los mandatarios provinciales con un mensaje público dirigido a Axel Kicillof, donde defendió la baja de Ganancias y la vinculó con la generación de empleo. El gesto fue leído en Balcarce 50 como un mensaje al resto de los gobernadores en plena negociación.

Por ahora, el ala dura del Ejecutivo sostiene que solo habrá retoques formales al texto. Aun así, Bullrich dejó una puerta entreabierta al admitir que existen acuerdos en construcción, aunque sin precisarlos. Durante los próximos diez días, la mesa chica del Gobierno deberá definir hasta dónde tensar con la CGT, cómo administrar las demandas de los gobernadores y qué concesiones, si las hay, está dispuesta a hacer para que la reforma laboral llegue viva al recinto y continúe su recorrido legislativo en Diputados.

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