Un país indefenso: La Defensa Nacional como variable de ajuste

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El gobierno considera, una vez más, a la Defensa Nacional como variable de ajuste en el presupuesto nacional 2023.

Para cumplir con su misión de defender al país, las Fuerzas Armadas necesitan alistar soldados, adiestrarlos y sostener sus capacidades operativas. Sin embargo, el gobierno decide una vez más reducir el ya exiguo e insuficiente presupuesto destinado al funcionamiento diario de nuestras Fuerzas Armadas. Mientras, el Ministro Taiana hace anuncios vacíos, el Ministro de Economía Sergio Massa ejecuta un profundo ajuste.

El presupuesto asignado al funcionamiento de las Fuerzas Armadas para 2023 es de 51.756.351.853 de pesos, lo cual representa un aumento del 47% en términos nominales respecto al de 2022. Sin embargo, la inflación prevista para el 2023 se ubicaría por lo menos en el 84,1%, tomando como referencia el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA de agosto. Esto quiere decir que, en términos reales, se va a reducir el presupuesto operativo militar por lo menos un 37%.

Los ajustes no son sólo números en una planilla. El deterioro del presupuesto para funcionamiento de las Fuerzas Armadas tiene efectos concretos en la realidad. La Armada Argentina tendrá sólo 60 días de navegación en 2023 para adiestramiento naval técnico y táctico. El año pasado, ese número alcanzaba los 79 días en el año, mientras que en 2012, hace tan solo diez años, la Armada tenía a su disposición 358 días de navegación. En tan sólo una década, hemos pasado de una Armada que se adiestraba todos los días del año a una Fuerza que sólo funciona 2 meses al año.

Similar es el caso del Ejército Argentino. Según el presupuesto 2023, dispondrá de apenas 3 días de adiestramiento operacional en campaña (fuera de sus cuarteles) y de 15 de adiestramiento operacional en guarnición (dentro de sus cuarteles). En 2012, el Ejército se adiestró 27 días en campaña y 40 en guarnición. El adiestramiento fuera de los regimientos, cayó casi un 90% en 10 años.

Hay muchos más ejemplos, pero todos ilustran la misma realidad. Asistimos a una política no escrita de desarme unilateral que se viene ejecutando con todo éxito.

El gasto previsto para el Ministerio de Defensa como estructura burocrática prevé un aumento del 87% para 2023, lo cual representa un aumento en términos reales de sus gastos. Es decir: Mientras nuestros hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas hacen malabares para poder funcionar y proteger a la Nación con un presupuesto crónicamente en descenso, el Ministerio de Defensa decide aumentar sus gastos administrativos.

Con un presupuesto 2022 (prorrogado por decreto) ya insuficiente para poder adiestrar a los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas y sostener sus capacidades militares, una reducción mayor, como la prevista para 2023, es de suma gravedad. Los efectos están a la vista, como hemos venido señalando. Nuestra indefensión quedó expuesta hace unas semanas, cuando aviones no identificados ingresaron al espacio aéreo nacional en la Patagonia, sin que tengamos las capacidades para interceptarlos. Y, a su vez, los inconvenientes para adiestrar a las tropas se multiplican. Hace pocos días, las Fuerzas han hecho ejercicios compartiendo municiones porque las mismas son casi inexistentes. Incluso, se han tomado medidas que incluyen cambiar los horarios de entrada de los turnos en los regimientos para no tener que darles el almuerzo a los soldados, y ahorrar los escasos recursos existentes.

Esta situación tenderá a empeorar dado que el presupuesto se reduce. El gobierno nacional está produciendo una defensa que no puede cumplir los mínimos requerimientos necesarios para sostener las capacidades con las que cuenta y así cumplir con su misión fundamental de proteger al país.

Fuente: zona-militar.com

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