11 S: 25 años desde que la aviación cambió para siempre

a21.com.mx / 11 septiembre, 2026
Especialistas y pilotos explican qué aprendió el mundo de esta tragedia
Este día se cumplen 25 años de que la aviación comercial recibió sus más lamentables y mortales ataques, los cuales trajeron como consecuencia cambios exponenciales en la seguridad en los aeropuertos y en las aeronaves.
Ese martes 11 de septiembre de 2001, el mundo fue testigo en directo de los impactos de dos aeronaves comerciales en los edificios conocidos como las Torres Gemelas del World Trade Center (WTC) en la ciudad de Nueva York, mientras se daba la noticia del primer impacto.
De acuerdo con cifras del Gobierno estadounidense, esos atentados significaron la muerte de casi 3 mil personas y más de 25 mil heridos; además de utilizar 4 aeronaves civiles, todas de aerolíneas de Estados Unidos.
La mañana de ese martes, 4 aviones fueron secuestrados de manera casi simultánea por 19 personas que fueron identificadas como miembros de AlQaeda. Los destinos fueron Los Ángeles y San Francisco, California.
El primer vuelo fue el 11 de American Airlines, mismo que fue estrellado en la Torre Norte del WTC a las 08:46 horas -tiempo de Nueva York-. Se trataba de un B767; mientras con asombro se daba la noticia, a los pocos minutos, a las 09:03 horas se estrelló la segunda aeronave correspondiente al vuelo 175 de United Airlines, otro B767, en esta ocasión en la Torre Sur del WTC.Mientras que el tercer avión, el vuelo 77 de American Airlines, un Boeing 757, impactó el lado oeste del Pentágono a las 09:37 horas.
Finalmente, el vuelo 93 de United Airlines, también un Boeing 757, se estrelló cerca de Shanksville, Pensilvania, luego de que los pasajeros intentaran recuperar el control de la aeronave que había sido tomada por el grupo de terroristas.A raíz de estos hechos, la seguridad en los aeropuertos ya no fue la misma. Se reforzaron numerosos protocolos, mientras que las aerolíneas adoptaron medidas para impedir que las puertas de las cabinas de pilotos pudieran abrirse desde el exterior.De acuerdo con estimaciones de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), los atentados del 11 de septiembre de 2001 desataron una devastación económica inmediata, lo que se tradujo en pérdidas para las aerolíneas estadounidenses por alrededor de 10 mil millones de dólares anuales en sus ingresos por pasajeros domésticos, entre los años 2001 al 2006.
¿Qué se aprendió?
Rosa María Montero Montoya, abogada especializada en Derecho Aeronáutico, comentó que luego del 11 de septiembre del 2001, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) encabezó los esfuerzos para enfrentar las amenazas del terrorismo y el crimen organizado, a través del fortalecimiento de la prevención de actos de interferencia ilícita con el refuerzo del Anexo 17.
Esto, dijo, se convirtió en un sistema preventivo basado en riesgo, utilizando herramientas tecnológicas, inteligencia y cooperación internacional y que se complementa con auditorías permanentes, con el objetivo de difundir y adoptar la “cultura de seguridad” que involucra tanto al Estado como a los operadores aeroportuarios, de navegación aérea, de transporte aéreo, personal, proveedores de servicios que integran la cadena de transporte.
“Actualmente, ante el crecimiento de conductas disruptivas de usuarios de los aeropuertos y del transporte aéreo, se hace necesario involucrar al público en los objetivos de la seguridad de la aviación con una participación corresponsable y activa en la cultura de seguridad”, aseveró.
Parteaguas que provocó cambios muy profundos
Por su parte, los capitanes Jesús Ramírez Stabros, ex secretario general de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA) y José Suárez Valdez, actual vocero de este organismo sindical, coincidieron en que este hecho fue un parteaguas para la aviación mundial.
Entrevistado por separado, el capitán Ramírez Stabros comentó que, tras estos hechos lamentables, se produjo un cambio muy profundo en la industria, con nuevas reglas de seguridad y modificaciones a muchos de los convenios bilaterales que Estados Unidos mantiene con otros países, incluido el firmado con México.
Recordó que, recién ocurridos los atentados, se discutió la posibilidad de que las tripulaciones portaran y utilizaran armas. “Hubo una serie de medidas, unas que permanecieron, otras que fueron en el momento de la coyuntura. Cambiaron todos los reglamentos y todas las formas en los aeropuertos”.Y esto, porque, dijo, se llegó a la conclusión de que la única manera de prevenir un atentado terrorista es en tierra, pues una vez en el aire es muy difícil controlar esa situación.
Entonces, añadió, se modificaron muchísimos procedimientos de seguridad en los aeropuertos, los equipos que hoy se ven de detectores de rayos X, para revisión de equipaje de pasajeros, tripulación y de carga, así como los biométricos; en los registros que deben hacer las aerolíneas de los pasajeros que van hacia Estados Unidos.
El ex secretario general de la ASPA y ex diputado comentó tras los ataques a las Torres Gemelas y el Pentágono, se revisaron todos los protocolos de seguridad aérea en las aerolíneas, y no solo en lo referente al mantenimiento y la operación, si no en los términos de prevención de incidentes y terrorismo.
“Se han hecho muchas modificaciones muy importantes, muy delicadas otras, dentro del contexto de las revisiones que hace Estados Unidos a las autoridades de los países que vuelan y que tienen convenio con ellos”, comentó.
El Capitán Ramírez Stabros mencionó que, en cuanto a los pilotos, se dieron adiestramientos especiales, se modificaron los aviones -ahora cuentan con una puerta blindada para no poder acceder a la cabina desde del pasillo-, así como los procedimientos de seguridad dentro del avión del personal -pilotos y sobrecargos-, es decir los manuales de operación de las aerolíneas.
Recordó que en aquella época era piloto de Mexicana de Aviación y se desempeñaba en la ASPA como secretario de Honor y Justicia, donde se discutió la posibilidad de que los pilotos fueran armados, medida que rechazaron, pues “un piloto es para volar un avión, no un policía, no un guardia, además de que asumiría responsabilidades que no les correspondían”.
Por su parte, el Capitán José Suárez Valdez, vocero de ASPA, expresó que el 11 de septiembre marcó un antes y un después en la seguridad. “Ha habido mucha inversión en tecnología para revisar equipaje, equipaje de mano, a los mismos pasajeros; las puertas de las cabinas de los pilotos ya son blindadas y los procedimientos de seguridad se han reforzado de manera importante”.
Recordó que antes podías llevar líquidos sin importar las dimensiones y ahora hay muchísimas más restricciones y todas ellas van ligadas a la seguridad de la aviación civil.
El capitán Suárez Valdez lo que se busca ahora es proteger a todos los ocupantes de las aeronaves, así como a las tripulaciones.
“Es una fecha importante para la industria aérea, es una fecha que marca un parteaguas en cómo era la interacción entre tripulantes y pasajeros y cómo era la experiencia de viajar a como es hoy en día, que, aunque se trata de hacer mucho más cómoda y amigable con el avance de la tecnología y los procesos, sigue siendo muy diferente y todo ha evolucionado en pro y poniendo el principal valor que tiene la aviación, que es la seguridad”, expresó.
Para Pablo CasasLías, director del Instituto Nacional de Investigaciones Jurídico-Aeronáuticas (INIJA), manifestó que, al cumplirse 25 años de estos lamentables hechos para la aviación, se regularizaron los sistemas de seguridad a nivel mundial.
En entrevista con A21, expresó que, si bien las medidas de seguridad se incrementaron, sobre todo aquellas que van hacia Estados Unidos, también se “burocratizaron”, en vez de modernizarse.
El especialista señaló que, en el caso mexicano, la falta de recursos y materiales, así como de personal suficiente y calificado para realizar estas revisiones, ha derivado en situaciones que afectan a los pasajeros. “nos encontramos con absurdos en las revisiones que hacen las empresas privadas que nada más entorpecen, son descorteses con el pasajero”.
Sin embargo, el abogado especialista en temas aeronáuticos expresó que en términos generales se pasó de una revisión manual al uso más sofisticado de escáneres, de datos biométricos de los pasajeros, así como en los reportes de los planes de vuelo de quienes viajan, sobre todo hacia Estados Unidos.
Pero, desafortunadamente, en muchos países los temas de seguridad están excesivamente burocratizados, lo que complica aún más los trayectos, sobre todo hacia Estados Unidos. Europa es más flexible, pero hay que entender que también enfrenta el riesgo latente de ataques terroristas.
En el ámbito nacional, consideró, que sí debiese haber un cambio, mayor capacitación del personal, darles otros tipos de instrumentos, migrar hacia nuevas tecnologías de revisión del pasajero, entre otras cosas.
Imagen: A21



