24 DE ABRIL 2001 – 20 AÑOS – 24 DE ABRIL DE 2021

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500 DESPIDOS DE COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS DE APTA, POR IMPEDIR QUE EL ESTADO ESPAÑOL QUIEBRE A AEROLÍNEAS ARGENTINAS Y AUSTRAL.

HACE 20 AÑOS, SE INICIABAN NUEVE DÍAS DE HUELGA Y LUCHA DE LA ASOCIACIÓN DEL PERSONAL TÉCNICO AERONÁUTICO, LOS CUALES CAMBIARON LA HISTORIA DE AEROLÍNEAS ARGENTINAS Y AUSTRAL, Y, TAMBIÉN, DE LA ARGENTINA.

APTA, LUEGO LIDERARÍA DURANTE MESES, UNA MOVILIZACIÓN GREMIAL Y SOCIAL NACIONAL, QUE IMPEDIRÍA LAS QUIEBRAS FRAUDULENTAS DE NUESTRAS AEROLÍNEAS DE BANDERA, PLANEADAS Y PROMOVIDAS POR IBERIA/SEPI/ESTADO ESPAÑOL (·). LOGRANDO SALVAR A AMBAS EMPRESAS DE SU DESAPARICIÓN.
UNA LUCHA DE MASAS, SINDICAL, SOCIAL Y POLÍTICA, QUE PRECIPITÓ EL FIN DE LA INFAME DÉCADA NEOLIBERAL DE LOS 90. CULMINADA, FORMALMENTE, CON LA CAÍDA DEL GOBIERNO NACIONAL EN DICIEMBRE DE 2001.
(·) SEPI. Sociedad Estatal de Participaciones Industriales. Ente público español, dueño de las acciones y administrador de Aerolíneas Argentinas y Austral,

LOS HECHOS PREVIOS
Hasta 1989 Aerolíneas Argentinas y Austral eran empresas rentables, exitosas y de gran prestigio, por su calidad de servicio y altos niveles de seguridad.
En 1990, Aerolíneas Argentinas es transferida por el gobierno de Carlos Menem al Estado español, libre de deudas. Fue una operación adulterada y bajo la apariencia de una privatización, plagada de corrupción, anomalías legales y abusos de poder por parte del gobierno argentino y español.

La nueva controlante y administradora de ambas compañías, fue la aérea estatal de bandera española, IBERIA. Competidora en el mercado internacional con Aerolíneas Argentinas. IBERIA incumple con todos los acuerdos contractuales que firmó a través del Estado español, y el gobierno menemista acepta renegociarlos permanentemente a favor de ella. Entre muchas concesiones leoninas e ilegales, se acepta que la compañía estatal española no pague lo comprometido. Se le permite incorporar en el pasivo de Aerolíneas Argentinas las deudas contraídas para comprarla, con lo cual nuestra línea aérea de bandera, “pasa a pagar su propia compra”. Se hipotecan también los bienes empresariales. El Estado argentino resigna finalmente su poder accionario de veto.

Luego de 10 años de desfalco y vaciamiento por parte de IBERIA/SEPI/Estado español de nuestras compañías aéreas públicas, perdieron sus principales activos tangibles e intangibles: aviones, simuladores de vuelo, equipos y unidades aeronáuticas, oficinas, rutas, mercados y pasajeros. Se eliminaron miles de puestos de trabajo y se congelaron los salarios.

LA ENTREGA DE AEROLÍNEAS ARGENTINAS Y AUSTRAL AL ESTADO ESPAÑOL, FUE LA OPERACIÓN EXTRANJERA MÁS CORRUPTA Y PÉRFIDA DEL MENEMISMO. MARCÓ EL RESURGIMIENTO DE LA ARGENTINA DEL COLONIALISMO EXPOLIADOR DE ESPAÑA.
Los culpables principales de lo sucedido en esta ominosa etapa, fueron: MENEM – DROMI (Ministro de Obras y Servicios Públicos) – CAVALLO (Ministro de Economía)– FELIPE GONZALEZ (Presidente de España) – RATTO (Ministro de Economía de España) – FERRERAS DIEZ (Presidente de la SEPI).

LOS HECHOS CENTRALES
En el año 2000, Aerolíneas Argentinas y Austral seguían bajo el control de la SEPI. Sus pasivos superan los 1000 millones de dólares y carecía de respaldo patrimonial. Ambas habían sido técnicamente quebradas.
La SEPI propone entonces un “Plan de Salvataje” de Aerolíneas Argentinas y Austral, llamado Plan Director. Con la exigencia insoslayable de que fuera aprobado por todas las partes involucradas. Incluidos todos los gremios aeronáuticos. El supuesto Plan de Salvataje, era una trampa extorsiva para hacer cómplices de la liquidación de ambas empresas al gobierno nacional y los sindicatos, a los efectos de no pagar costos políticos ni legales el Estado español.

Las exigencias del Plan Director, implicaban concesiones tan monumentales como incumplibles e inaceptables por parte de los trabajadores/as, los sindicatos, el gobierno nacional y la fuerza aérea. Entre otras: importantes aportes de capital por parte del Estado argentino. El Estado nacional debía condonar las enormes deudas impositivas y previsionales de IBERIA/Estado español. Reducción de las tasas aeroportuaria y flexibilización de nuestras normas de seguridad aérea, exclusivamente para Aerolíneas Argentinas y Austral. Reducción en un 20% de las frecuencias de empresas extranjeras. Flexibilización de los Convenios Laborales de todos los trabajadores/as. Licuación del 10% de la PPP. Rebajas en los salarios de un 20%. Reducción del plantel laboral en más de 1700 trabajadores. A cambio, la SEPI prometía aportar a ambas compañías, insuficientes 350 millones de dólares. Si es que lo hacían, era una pequeña fracción de todo lo que IBERIA/SEPI/Estado español habían robado a Aerolíneas Argentinas y Austral, en casi 10 años.

Eran imposiciones de un nuevo Estado español conquistador y depredador. Ejercidas sobre otro Estado y ciudadanos, a los que mal trataba como súbditos de su neocolonialismo. Los nuevos conquistadores españoles se sentían con derechos de seguir despojando a sus víctimas argentinas; quienes no solo debían permitírselo, sino, además, colaborar con su propio despojo. Reproducían el mecanismo de sometimiento y expolio del Imperio español en Latinoamérica, 500 años atrás, utilizando a Aerolíneas Argentinas y Austral.
Asombrosamente, o no, todos los sectores “nacionales” encontraron excusas para doblegarse y aceptar, por incapacidad, cobardía o intereses espurios, las ignominiosas exigencias de los delincuentes godos.

TODOS MENOS APTA: TÉCNICOS, TÉCNICAS Y DESPACHANTES DE AERONAVES.
APTA, fue el único sindicato que no firmó el nefasto Plan Director de la SEPI/Estado español. Ni directa ni indirectamente. Ni incondicional ni condicionadamente.
Un Plan que ni siquiera garantizaba la continuidad de los puestos de trabajo, a pesar de las inmensas concesiones en cuanto a flexibilización laboral que les exigía a los gremios que lo subscribieran. Este tema, fue expresamente destacado por la SEPI/Estado español, “el plan no garantiza la estabilidad laboral de sus asociados, sino el retiro no traumático de los empleados” (La Nación 25/04/01).
Los restantes sindicatos aeronáuticos lo firmaron. Tanto los adheridos a la CGT Oficial, como los adheridos a la CGT Disidente y a la CTA. Ese era el principal argumento que la SEPI/Estado español utilizaba en contra de APTA para descalificar a la institución y presionarla para que también lo apruebe, sino Aerolíneas Argentinas y Austral sucumbirían. APTA creía exactamente lo contrario, que el final de ambas empresas sería irreversible, si firmaba y se aplicaba el Plan Director. APTA RESISTIÓ TODO TIPO DE PRESIONES INTERNAS Y EXTERNAS, Y NO LO FIRMÓ. TAMPOCO SE RINDIÓ EN SU LUCHA POR MANTENER VIVAS A LAS DOS COMPAÑÍAS.

Conocíamos el caso similar de VIASA en 1997. La aerolínea de bandera venezolana también gestionada primero por IBERIA/Estado español, y luego por la SEPI/Estado español, que había sido quebrada en dicho año.
El método de vaciamiento y quiebra fraudulenta era un calco del que el Estado español estaba implementando en Aerolíneas Argentinas y Austral, para quedarse con sus mercados y activos físicos. También en VIASA, la SEPI/Estado español propuso un Plan Director, que el Estado venezolano y todos los sindicatos aceptaron. Luego exigió más concesiones laborales, gremiales y estatales, para finalmente quebrar VIASA. Acusando a los sindicatos de no cumplir con lo acordado. Era obvio, que lo mismo estaba siendo hecho por la SEPI/Estado español en la Argentina. El Plan Director, era una trampa para disponer de uno o varios chivos expiatorios a quien culpar, de sus delitos contra Aerolíneas Argentinas y Austral. El propósito era que las víctimas aparezcan como victimarios y los victimarios como víctimas. Para finalizar con impunidad su delictiva y depredadora incursión de más de una década, en la industria aerocomercial nacional.

Como únicamente APTA no firmó las abusivas y tramposas exigencias de la SEPI/Estado español, luego de un año de ser sometida a todo tipo de persecuciones e intimidaciones para que lo haga, el 24 de abril de 2001 la SEPI/Estado español envía los primeros 225 telegramas de despidos. SOLO a los afiliados/as de APTA. Era la extorsión culminante de su malicioso accionar.

El pretexto fue una reestructuración empresarial para reducir costos. La SEPI/Estado español empezaba a implementar unilateral y brutalmente las reducciones de personal y el achicamiento empresarial, incluidos en el Plan Director. Comenzaba por los Técnicos/as Aeronáuticos/as y despachantes de aeronaves, como castigo ejemplar para doblegar a APTA y forzarla a firmarlo y convalidarlo. Ser su propio verdugo, haciéndose cómplice de la desaparición de Aerolíneas Argentinas y Austral. APTA NUNCA LO HIZO.

Nuestro Sindicato declara un paro por tiempo indeterminado, hasta que se produzca la total reincorporación de los técnicos/as aeronáuticos/as y despachantes de aeronaves injustificadamente despedidos.

El Gobierno nacional de la Alianza tanto en la facción del Frepaso como en la Radical, apoyaban en un todo a las gestiones de la SEPI/Estado español, respecto de su Plan Director a implementar en Aerolíneas Argentinas y Austral. Como, así también, en su constante amedrentamiento hacia APTA para que firme el Plan Director. Obrando como una mera extensión de las políticas gubernamentales menemistas de la década del 90, y sirviendo a intereses extranjeros en lugar de los nacionales. Ese gobierno estallaría y terminaría a fines del 2001, tal cual un año antes se lo había anunciado APTA, mediante una solicitada publicada en el diario Clarín el 23/5/00.

El Gobierno de la Alianza desvirtuaba y se lavaba las manos de lo que sucedía, sosteniendo que no le incumbía porque era una “empresa privada”. O, que solo era un “problema laboral” con un sindicato. No empresarial. No gubernamental. Siempre aliándose a la SEPI/Estado español. Nunca defendiendo los intereses nacionales, ni de los ciudadanos y trabajadores/as argentinos/as.

El mismo presidente de la SEPI/Estado español Ferreras Diez declaró, “el Plan tiene el apoyo explícito del gobierno argentino” (Clarín, 25/04/01). Nadie del gobierno de De la RÚA lo desmintió, al contrario, lo ratificaron con sus hechos.
Por eso, en mi carácter de Secretario General de APTA, manifesté mediante un Comunicado el mismo 24 de abril de 2001, “Esta Asociación hace responsable de los hechos al gobierno de España y al argentino. Principalmente a éste, porque conociendo las denuncias anticipadas por APTA, no tomo acción con el objeto de impedir que un Estado extranjero decida sobre el futuro de nuestra Aerolínea de Bandera, y el de los trabajadores argentinos”.

Una semana más tarde, el 1º de Mayo, al haber ya 500 despedidos Técnicos/as Aeronáuticos/as expresé, “El gobierno español y argentino dicen a la sociedad que es un problema laboral, pero en realidad están ocultando el vaciamiento y la quiebra dolosa de la empresa”.

La historia confirmaría trágicamente todas nuestras afirmaciones. Y, una vez más, reivindicaría y honraría a APTA, a los Técnicos/as Aeronáuticos/as y Despachantes de Aeronaves.
A partir de ese 24 de abril, APTA inicia una tenaz batalla por la reincorporación de todos los compañeros/as despedidos/as. También, se empeña por esclarecer a la sociedad argentina, respecto del engaño y expolio que IBERIA/SEPI/Estado español estaban cometiendo sobre el patrimonio nacional de Aerolíneas Argentinas y Austral, cuyo remate final se consumaría con la aplicación del Plan Director.

Lo hizo utilizando el constitucional derecho a huelga, junto con todos los medios de comunicación a su alcance en esa época. Los compañeros y compañeras de APTA, junto con sus familiares, estaban plenamente comprometidos con esa causa. Cada uno y cada una se convirtieron en miles de militantes que denunciaban a los españoles y difundían la verdad de lo que sucedía.

Meses después, APTA crea e instala socialmente como lema convocante de todos y todas los argentinos y argentinas, a la causa de Aerolíneas Argentinas y Austral y de la reconstrucción nacional, la consigna TODOS SOMOS AEROLÍNEAS.

Lamentablemente, se padeció una gran falta de solidaridad gremial. La mayoría de los gremios fue indiferente. La CGT oficialista solo envió una nota formal de apoyo. Solo la CGT disidente respaldó con firmeza a APTA, mediante la presencia en Aeroparque del compañero Hugo Moyano, dando respaldo a los compañeros y compañeras en huelga.

Ningún político o funcionario público manifestó su respaldo a nuestra patriótica resistencia y gesta sindical. Excepto, un Gobernador de la Provincia de Santa Cruz, ignoto por ese entonces, llamado Néstor Kirchner. Quien viajó expresamente a Buenos Aires y recorrió los hangares y talleres de Aerolíneas Argentinas en Ezeiza. Brindando su ferviente apoyo político y moral a nuestros compañeros y compañeras. Reivindicando la lucha de APTA como lo que en verdad era: una epopeya heroica por defender miles de puestos de trabajo y la continuidad de Aerolíneas Argentinas y Austral. Junto con nuestra dignidad de trabajadores y trabajadoras, nuestros intereses estratégicos nacionales y nuestra soberanía. Mediante ese sacrificio, sería erradicada una década de ominosas políticas anti nacionales y anti industriales, para dar nacimiento a un futuro totalmente diferente.

La ministra de trabajo del gobierno de la Alianza, Patricia Bullrich, de manifiesta parcialidad a favor del Estado español como de animadversión en contra de APTA, es comprometida públicamente por nuestro sindicato, para que conozca la realidad del Área Técnica de Aerolíneas Argentinas y Austral. En consecuencia, acepta visitar la Base Ezeiza.

Mientras tanto, la SEPI/Estado español continuaba enviando telegramas de despidos
El 1º de Mayo, soportando ya 500 despidos salvajes, APTA organiza un acto en el hall de Aeroparque, en conmemoración del día del trabajador y como reafirmación de la lucha que sobrellevaba. Al mismo, concurren masivamente los Técnicos Aeronáuticos/as , junto con sus familias. Se hacen presentes para testimoniar su aval y ser oradores, figuras de enorme arraigo popular: el Padre Luis Farinello y Enrique Pinti. El acto fue trasmitido en directo por todos los medios audiovisuales nacionales. Y, registrado al día siguiente, por todos los medios gráficos del país.

Ese día, terminó constituyendo una bisagra histórica en favor de Aerolíneas Argentinas, Austral y la Argentina. Un antes y un después. El fin de una era de devastación y el inicio de un renacer nacional. La sociedad argentina se sintió profundamente conmovida e identificada, con el drama y la pelea de APTA y todos sus afiliados y afiliadas.

Al día siguiente, ante la conmoción pública producida por el acto en Aeroparque, la ministra de trabajo, quien había declarado que no había motivos para intimar a la empresa a que reincorpore a los despedidos, decide rever su decisión y decretar una Conciliación Obligatoria Abreviada de 10 días hábiles. La SEPI/Estado español debió reincorporar a la totalidad de los despedidos y APTA, a cambio, cesar sus medidas de fuerza.

El conflicto estuvo a punto de reanudarse el 04 de Mayo, dado que en otro malicioso e ilícito accionar, la SEPI/Estado español, no cumplía con lo que firmó ante el Ministerio de Trabajo, e impedía la reincorporación de los compañeros de APTA. El Ministerio de Trabajo debió intimarla a que lo haga de inmediato, dado la vigencia de la Conciliación Obligatoria. A pesar de todo lo sucedido, las presiones políticas y gremiales para que APTA firmara el funesto Plan Director continuaron. NO LO LOGRARON.

Finalizaron así, nueve días de huelga de Técnicos/as Aeronáuticos/as y Despachantes de Aeronaves, que cambiaron el rumbo de colisión cercano de Aerolíneas Argentinas y Austral; y, también el país.
Los culpables principales de lo sucedido en esta ruin etapa, fueron: DE LA RUA – BULLRICH (Ministra de Trabajo) – BASTOS (Ministro de Infraestructura) – CAVALLO (Ministro de Economía)– AZNAR (Presidente de España) – RATTO (Ministro de Economía de España)– FERRERAS DIEZ. (Presidente de la SEPI).

APTA, los Técnicos/as Aeronáuticos/as y Despachantes de Aeronaves, habían conseguido:
-Resistir y no firmar el Plan Director, que la SEPI/Estado español buscaba imponer para terminar con su vaciamiento de Aerolíneas Argentinas y Austral, tener un pretexto legal para ocultar su administración fraudulenta y quebrarla eximiéndose de culpa, acusando en su lugar, a trabajadores/as y gremios.
-Que el Gobierno nacional se comprometiera políticamente en el conflicto como era su deber. No, como pretendía, ser un mero espectador de lo que sucedía “en una empresa privada”. Convirtiéndose en cómplice por omisión, de la depredación y desaparición de uno los más importantes patrimonios argentinos, por parte del Estado español.
-La reincorporación de los 500 Técnicos Aeronáuticos injustificadamente despedidos.
-Despertar en la sociedad argentina su conciencia social y política. Respecto de los resultados de las ideas neoliberales, impuestas desde el inicio de la década del 90. Luego de más de 10 años de estar anestesiada por un Estado enemigo, que hundió a la Argentina en el más despreciable vasallaje neocolonial.

A partir de entonces, APTA lideraría siete intensos y dificilísimos meses de continuas movilizaciones y actos gremiales y sociales, sumadas a acciones sindicales y políticas, dirigidas a asegurar la continuidad empresarial de Aerolíneas Argentinas y Austral. Prólogo, a su vez, de la caída del gobierno de De la Rúa en diciembre de 2001.

Esa, será otra historia para contar, en este vigésimo aniversario.

 

Ciudadela, abril 24 de 2021

Ricardo CIRIELLI
Secretario General

 

 

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