El modelo Fate avanza: las otras fábricas que bajaron sus persianas

18
0
Compartir:

contraeditorial.com/20 febrero, 2026

La decisión de Fate de cerrar su planta y dejar en la calle a más de 900 trabajadores encendió una señal de alarma en todo el entramado productivo, donde empresarios, sindicatos y cámaras sectoriales coinciden en que no se trata de un episodio aislado sino de la expresión más visible de la crisis que atraviesa a la industria argentina, en un contexto de apertura comercial acelerada y retracción del mercado interno.

Distintas mediciones privadas señalan que la flexibilización comercial disparó en promedio al menos un 35 por ciento el ingreso de insumos y productos terminados, mientras que durante 2025 importaciones crecieron a un ritmo seis veces superior al del PBI, golpeando con fuerza a rubros como el textil, el calzado, las autopartistas, la metalmecánica y la electrónica.

En ese marco, la aprobación de la reforma laboral en la Cámara de Diputados sumó un nuevo factor de preocupación entre las organizaciones sindicales, que advierten que la eliminación o flexibilización de derechos históricos de los trabajadores podría consolidar un modelo de menor protección social y mayor precarización en un momento de contracción productiva y destrucción de empleo.

En la industria del calzado, Dass, la única fabricante en el país para marcas como Adidas y Nike, recortó 45 puestos en su planta de Eldorado, Misiones, y durante 2025 cerró su establecimiento productivo en Coronel Suárez. La dotación en la planta misionera pasó de 1.500 empleados a apenas 220 operarios, al tiempo que la compañía redujo de 60 a 15 las líneas de producción en funcionamiento.

Según el delegado de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado, Gustavo Melgarejo, en los primeros meses de 2025 Adidas importó alrededor de 12 millones de pares de zapatillas terminadas, mientras que en Eldorado se produjeron unos 700.000 pares.

El sector textil también exhibe un deterioro pronunciado. Eseka, fabricante de marcas como Cocot y Dufour, despidió a 140 trabajadores en los últimos meses y comenzó a abonar salarios, aguinaldos y vacaciones en cuotas, mientras avanza en un esquema de retiros voluntarios y en una reorientación hacia la importación de prendas confeccionadas en China.

Textilana, propietaria de Mauro Sergio y proveedora de Kosiuko, junto a su controlada Hilamar, anunció un cronograma de suspensiones que afectó primero a 170 empleados y luego se amplió a 250, después de haber reducido alrededor de 150 puestos en años recientes entre despidos y retiros voluntarios. Solo en la primera mitad de 2025, la empresa desaceleró su actividad cerca de un 20 por ciento y ejecutó una primera ola de 50 cesantías.

En paralelo, TN y Platex discontinuó líneas de producción en Corrientes y La Rioja con la pérdida de 88 empleos, mientras que las fábricas Luxo y Vulcalar cerraron sus puertas dejando un saldo de 168 trabajadores despedidos.

Un relevamiento nacional destaca que, además de los 920 trabajadores de FATE que hoy se encuentran en conciliación obligatoria, entre los cierres de plantas más signicativos se encuentran el de la fábrica de cerámicos ILVA de Pilar, con 300 empleados alcanzados; la metalmecánica Whirlpool, también en Pilar, que dejó sin empleo a 220 personas; la planta de autopartes SKF, de Tortuguitas, con 145 trabajadores afectados; y Dana de San Luis, con 50 puestos alcanzados. En el sector metalúrgico, Acerías Berisso bajó las persianas de su planta bonaerense, dejando en la calle a 50 empleados.

En la industria textil y del calzado también se registraron varios casos: Luxo cerró su planta en La Rioja con 40 afectados; y Vulcalar, del rubro calzado, clausuró su establecimiento en Sinogasta (La Rioja), dejando sin empleo a 80 personas. A su vez, Color Living, dedicada a muebles, cerró su planta en Pacheco (Buenos Aires) con 40 trabajadores alcanzados.

Otros cierres incluyen a Panpack, del sector envases, que bajó la persiana en Los Nogales (Tucumán) afectando a 80 empleados; Magnera, de productos médicos, que cerró su planta en Pilar (Buenos Aires) con 60 trabajadores; Otito, del rubro alimenticio, que clausuró su establecimiento en San Pedro (Jujuy) con 40 afectados; y DBT-Cramaco, fabricante de equipos eléctricos, que cerró su planta en Sastre (Santa Fe), dejando sin trabajo a 37 personas.

Entidades como la Fundación ProTejer advirtieron que la desregulación del régimen courier, la flexibilización aduanera y la falta de controles sobre plataformas digitales facilitaron el ingreso de productos asiáticos, consolidando a China como principal origen de las importaciones textiles y desplazando producción nacional.

El cuadro general describe una transformación acelerada del tejido industrial, en la que numerosas compañías optan por reducir su estructura fabril o reconvertirse en importadoras para sostener márgenes en un mercado interno debilitado por la caída del poder adquisitivo. En ese cruce entre apertura irrestricta, reformas laborales regresivas y contracción del consumo, el término industricidio comenzó a ganar espacio para definir un proceso que ya no se limita a casos puntuales, sino que pone en discusión el rumbo productivo del país y el futuro del empleo industrial argentino.

Imagen: contraeditorial.com
Compartir: