Un avión sufrió una descompresión explosiva y nueve pasajeros fueron succionados al vacío:

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24/02/2026 la100.cienradios.com – Nota
La tragedia del vuelo 811 de United Airlines

Una puerta de carga se desprendió de un 747 durante el ascenso, provocando una descompresión explosiva que dejó nueve muertos. El 24 de febrero de 1989 el vuelo 811 de United Airlines, un Boeing 747 matrícula N4713U que volaba de Los Ángeles a Sídney vía Honolulu y Auckland, sufrió una descompresión explosiva tras la pérdida de la puerta de carga. El incidente dejó nueve muertos, 38 heridos y obligó a volver a aterrizar de emergencia en Honolulu.

El incidente en el vuelo 811 de United Airlines
Durante el ascenso, a los 17 minutos de vuelo, la tripulación oyó un fuerte golpe y la sección frontal del fuselaje se desgarró: varios asientos de las filas 8 a 12 salieron expulsados y una azafata estuvo a punto de ser arrastrada por el vacío. La cabina sufrió daños estructurales severos y se perdió parte del revestimiento lateral.

Los restos expulsados dañaron los motores 3 y 4; la tripulación apagó ambos motores y declaró emergencia. Descendieron y descargaron combustible para aterrizar, desplegando flaps solo parcialmente por los daños, lo que aumentó la velocidad de aproximación. El avión tocó pista sin salirse; la evacuación completa se hizo en menos de un minuto, con numerosos auxiliares lesionados.

Vuelo 811 de United Airlines: investigación y consecuencias
NTSB inició una investigación que inicialmente no contaba con la puerta recuperada; en 1990, gracias a la recuperación submarina, se pudo inspeccionar y reabrir el caso. El informe final de 1992 atribuyó la apertura repentina a fallas en el cableado y al diseño débil de los sectores de bloqueo, lo que permitió la rotura de la puerta de carga.

Tras el accidente la FAA adelantó plazos y exigió reemplazos: se instalaron sectores de cierre de acero y se revisaron los sistemas eléctricos de las puertas. United reparó el avión, lo renumeró N4724U y volvió a volar; años después pasó a otro operador y finalmente fue desguazado en 2004 tras 34 años de servicio.

El capitán David Cronin y su tripulación recibieron reconocimientos por su manejo de la emergencia; sin embargo, familias de víctimas, como los Campbell, impulsaron pesquisas propias que ayudaron a revelar fallos eléctricos. El caso fue llevado a documentales y libros, y se convirtió en estudio de la seguridad aérea por las lecciones sobre mantenimiento y diseño.

Imagen: ilustrativa
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