La verdad que incomoda

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MundoGremial.com/23/02/2026

Por Juan Manuel Morena

La CGT para, pero el verdadero problema no es sindical: es político. El peronismo perdió el monopolio de los trabajadores y Milei lo sabe. Muchos sectores apelan a cuestionar los métodos que la Confederación General del Trabajo (CGT) define en el escenario del debate de la reforma laboral. “Por qué la CGT no para, por qué no moviliza, por qué si para no hay movilización, por qué no hay un paro de 48 hs, por qué no quemamos todo”, rezan las leyendas y declaraciones.

Sin dudas, la jornada del 19 de febrero dejó en claro algunas cosas: el paro fue un éxito, mostrando que la CGT conserva uno de los pocos músculos sociales todavía en pie en Argentina. Dato no menor: fue coordinado en muy pocas horas. Y el otro dato clave es que el problema de fondo es una cuestión política, no exclusivamente sindical. En esta línea, el cosecretario de la central, Jorge «Pino» Sola, lo dijo en la primera conferencia de prensa de la semana: “La solución que se busca no es solo una cuestión gremial, es un tema político, y ahí están los representantes que votaron los trabajadores”. Acto seguido, Cristian Jerónimo le habló de los gobernadores peronistas. Y el ruido llegó.

Al margen de los intereses, acuerdos, arreglos y la estrategia que la CGT se plantea, hay algo que sobrevuela en los análisis y que no escapa a las conducciones gremiales que murmuran: incomoda. Los trabajadores, sus afiliados, en una gran cantidad, votaron la propuesta de Milei no solamente una vez, sino dos veces. Esa realidad que duele en el sector, pero que es insoslayable, es que el problema no es una cuestión gremial, sino principalmente un problema eminentemente político. Es un problema que tiene el peronismo de fondo: perdió el monopolio de la representación política de los trabajadores formalizados.

¿Sindical o político?

La pregunta sería: si las organizaciones sindicales paran, ¿es por intereses y en contra de la voluntad de sus trabajadores? Está claro que acá no se discute ni está en tela de juicio que la ley es totalmente perjudicial para los trabajadores y el sistema del derecho protectorio. Eso no está en discusión. Pero el problema ¿es sindical o político? Y todo esto existe en un equilibrio, y ese equilibrio tiene una realidad que impacta en las maniobras que pueden llevar adelante las organizaciones sindicales.

En la actividad sindical siempre, más allá de los intereses en juego, hay un termómetro en las bases que se mide y que incide en el costo de llevar una medida. Ese termómetro no es el mismo que tiene ATE en su base que el de la industria farmacéutica con FATSA o el de la metalúrgica con la UOM. Siempre juegan los intereses; si no, veamos el de los maestros con SUTEBA en provincia para el próximo inicio de clases. A veces las medidas de fuerza son de abajo hacia arriba, como con el gobierno de Cristina y los paros que tuvo por ganancias, que hoy en abstracto serían inexplicables. Había consenso en ese sector de la clase trabajadora. La pregunta es si hoy existe consenso en la clase trabajadora para un paro por tiempo indeterminado como plantea el otro triunvirato. ¿Hay consenso en todo el territorio para hacerle un paro total al gobierno de Milei? Es una pregunta que necesita respuestas claras. Ante ese escenario, ¿el problema es exclusivamente sindical o es un problema político?

Ante este planteo, de los gobernadores “peronistas” que negociaron sobre el proyecto de la reforma intereses para su provincia, podemos preguntar: ¿qué están representando?, ¿intereses de una fuerza vecinalista o intereses profundos del justicialismo?

¿Cuál es la estrategia de la que deberíamos estar hablando? ¿O con el desdoblamiento en la provincia de Buenos Aires conseguimos 2 concejales más en Guamini o en Pergamino, o 4 diputados más para la escribanía de La Plata con el fin de qué? ¿La reelección de los intendentes? No olvidemos que el año pasado se le permitió recortar 14 puntos a los libertarios con esa jodita y los resultados estarán a la vista este viernes. Tal vez en esto Cristina tenía razón. Lo de Kicillof en materia laboral está dejando mucho que desear.

¿Ese es el peronismo que le pide a la CGT paro nacional? ¿O los pibes para la Revolución que en 26 meses de la gestión de Javier Milei no tiraron una sola piedra? ¿Cuál de todos los sectores debate la sin dudas cuestionable estrategia de la CGT?

El problema es político

Sin dudas que la crisis actual del peronismo, que no tiene un buen escenario para el 2027 según todos los analistas, puede ser tal vez el mejor escenario para que el movimiento obrero se haga el planteo de una propuesta realmente obrera, como Lula en Brasil. Y sin dudas es un modelo que está funcionando económica, social y geopolíticamente hablando.

No puede ser que un protestante yankee como Dante Gebel, que vive en Los Ángeles, sea la salida política de un sector sindical y menos para el peronismo. Es el momento de discutir todo. Ya pasó el verano.

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