Flybondi abrió un proceso de retiros voluntarios para sus empleados con la intención de reducir su planta permanente, en medio de un contexto extremadamente complejo y marcado por la falta de disponibilidad de flota propia, renegociaciones con los lessors de la flota que brinda soporte a la programación bajo la modalidad ACMI y las consecuentes demoras y cancelaciones que dicha incertidumbre operacional genera.

Fuentes cercanas a la compañía confirmaron la apertura de dicho proceso, calificándolo como una iniciativa que “forma parte de un rediseño organizacional que busca optimizar su capacidad y eficiencia operativa”.

La fuente indica además que la intención de este rediseño busca asegurar “la continuidad y calidad del servicio.”

Una investigación de Aviacionline que analizó la operación de Flybondi entre octubre de 2025 y enero de 2026 reveló un panorama de vulnerabilidad sistémica que va más allá de simples contingencias. Con un Completion Factor del 79,7%, la compañía se situó en una zona de riesgo técnico crítico: en términos prácticos, uno de cada cinco vuelos programados nunca aterrizó en su destino original.

Este colapso de la fiabilidad se complementó con una puntualidad (OTP) que se hundió hasta el 47,6%, evidenciando una red saturada y sin «colchones» operativos. El análisis de los datos permitió identificar un patrón de «reposicionamiento táctico», donde la aerolínea utilizó los desvíos para priorizar sus hubs en Buenos Aires y proteger las rutas hacia Brasil —donde las multas regulatorias son severas—, sacrificando en el proceso la conectividad de destinos domésticos como Posadas, Salta y Córdoba.

En las semanas posteriores a ese primer análisis, la eficiencia operativa de la compañía tuvo altibajos, incluyendo un escenario de paralización de operaciones de la flota ACMI a principios del mes en curso mientras, según la compañía, se renegociaban contratos con dichos lessors. La compañía, aun con estos frentes operativos abiertos, había anunciado a finales del 2025 una inversión millonaria en aeronaves de última generación: hasta 20 Airbus A220 y 15 Boeing 737 MAX, en su variante -10.

Estos aviones teóricamente le permitirían competir contra Aerolíneas Argentinas y JetSMART en mejores condiciones, al incorporarse a una batalla de capacidad con aviones de más de 200 asientos. Al momento, no se ha indicado de manera oficial o extraoficial ningún cambio en el estado de este proyecto a mediano plazo.

Nuevamente, de acuerdo con las fuentes consultadas por Aviacionline, el programa de retiros voluntarios se desarrolla “en línea con la normativa vigente, contemplando condiciones acordes para quienes decidan adherir.” Asimismo, aseguran que “la compañía continúa enfocada en fortalecer su operación y sostener sus compromisos con clientes, empleados y el entorno en el que opera.