La imagen del gobierno se derrumba:

El impacto de los escándalos de Adorni en la caída
Por Andrés Cánepa
corta.com / 16 de abril de 2026 – 18.39
A poco más de dos años de asumir la Presidencia con un discurso de renovación y «cambio de época», Javier Milei enfrenta su peor momento en la opinión pública. Los recientes escándalos que salpicaron directamente a su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, han operado como un destructor letal para una imagen que ya mostraba grietas.
Por qué importa.
Lo que comenzó como rumores de irregularidades en el entorno más cercano del presidente se transformó en un tsunami de desconfianza: las principales consultoras revelan una caída abrupta en la intención de reelección, una desaprobación mayoritaria de la gestión y una percepción de corrupción que ubica al actual Gobierno en crecimiento exponencial.
Los datos.
Los datos son contundentes y provienen de encuestas realizadas en marzo y abril de 2026. La consultora Zuban Córdoba (@zuban_cordoba) midió, en primer lugar, la intención de voto si hoy se celebraran elecciones presidenciales. Solo el 29,4 % de los consultados votaría por la reelección de Milei («Sí»). El rechazo es mayoritario: el 60,7 % responde «No» y el 9,9 % dice «No sabe». Se trata de una cifra que contrasta fuertemente con el 56% que Milei obtuvo en el balotaje de 2023 y que evidencia el desgaste de su base electoral original.
En paralelo, la misma encuestadora preguntó por la aprobación de la gestión presidencial. El resultado es aún más preocupante: el 65 % desaprueba la administración de Milei, mientras que apenas el 33,9 % la aprueba y un residual 1,1 % no sabe o no contesta. Estos números confirman que la «luna de miel» que caracterizó los primeros meses de gobierno ya es un recuerdo lejano.
La percepción personal del presidente también se derrumbó. En una encuesta sobre la imagen de Javier Milei, el 63 % de los argentinos tiene una visión negativa: el 58 % la califica como «muy negativa» y el 5 % como «algo negativa». Solo el 35 % mantiene una imagen positiva -20 % «muy positiva» y 15 % «algo positiva»-, y apenas el 2 % no tiene opinión formada. El estudio de imagen de dirigentes políticos de marzo de 2026, también de Zuban Córdoba, muestra la velocidad de la caída. En un solo mes, Milei perdió 6 puntos de imagen positiva, pasó de 41 % a 35 %, y ganó 5 puntos de imagen negativa: de 58 % a 63 %. Ningún referente opositor registró un movimiento tan pronunciado en el mismo período.
El golpe más duro a la narrativa oficialista llega de la consultora de Jorge Giacobbe. Al preguntar «¿Cuál fue el gobierno más corrupto desde la vuelta de la democracia?», el 44,4 % señaló al de Cristina Kirchner, pero el 31,3 % ubicó al de Javier Milei en el segundo lugar. Muy atrás quedaron Mauricio Macri (5,7 %), Alberto Fernández (2,5 %), Néstor Kirchner (3,6 %) y los demás presidentes. Solo el 3,3 % no sabe o no contesta. Este dato es especialmente sensible para un gobierno que hizo de la «lucha contra la casta» y la transparencia su principal bandera.
Conversación digital negativa.
Pero el golpe no se limita a las encuestas tradicionales. El análisis de conversación digital realizado por Ad hoc Digital durante todo el mes de marzo de 2026 revela que la negatividad se ha consolidado como tendencia estructural. El sentimiento digital hacia Milei muestra un 52 % de menciones negativas, frente a un 39 % positivas y solo un 9 % neutras. Se repite la tendencia de febrero: los únicos «hits» positivos fueron la apertura de sesiones y la agenda internacional, mientras que los escándalos de $LIBRA y, especialmente, el caso Adorni coparon la agenda y dominaron la conversación en redes.
El gráfico de evolución del sentimiento, entre enero 2025 y marzo del 2026, confirma un cambio de ciclo. Tras picos de positividad en octubre y noviembre de 2025, asociados a la Reforma Laboral, marzo de 2026 marca un nuevo récord de negatividad, impulsado precisamente por los escándalos de $LIBRA y Adorni. Paralelamente, el volumen de menciones a Milei alcanzó los 7,3 millones en el mes, con picos claros cada vez que un escándalo irrumpe. Desde la Ley Ómnibus y las Ley Bases hasta $LIBRA, cada crisis multiplica la conversación y la tiñe de negatividad. Adorni se convirtió en el «suceso político del mes»: registró 2,7 millones de menciones, casi siete veces más que en febrero.
La «Anatomía del escándalo Adorni» que detalla Ad hoc es reveladora. La evolución de menciones al jefe de Gabinete muestra seis picos claros durante marzo. El primero, el 9 de marzo, coincidió con la viralización de fotos de la comitiva oficial en Estados Unidos, donde aparecían las esposas de Adorni y Pablo Quirno. El segundo y más alto, entre el 12 y el 13 de marzo, explotó tras el uso del término «deslomarse» en una entrevista, la filtración del Decreto 712/24 sobre la prohibición de traslados de familiares en aviones oficiales y la declaración jurada de patrimonio que no coincidía con lo que estaba apareciendo.
Luego vino la denuncia penal de la diputada Marcela Pagano contra la esposa de Adorni por contratos millonarios de su consultora (+BE) con el Estado, la aparición de una propiedad no declarada en el country Exaltación de la Cruz, el tenso cruce con periodistas en conferencia de prensa donde Adorni aclaró que vive en Caballito en otro departamento nuevo y, finalmente, la revelación de que compró ese departamento mediante un préstamo personal de dos jubiladas que negaron conocerlo.
Durante todo el mes, fue una crisis sin un horizonte de resolución. Cada novedad generaba un nuevo pico de conversación y profundizaba la negatividad. El informe concluye que el escándalo opera con especial eficacia porque «expone» una contradicción flagrante: un funcionario con retórica de austeridad que construye su posicionamiento público en un escalafón moral superior no logra saldar las dudas sobre su comportamiento ético desde la función pública.
La economía no ayuda.
Los escándalos alrededor de Adorni no ocurrieron en el vacío. Llegaron en un momento de creciente fatiga social por el ajuste económico, la recesión y el costo de vida. La combinación de promesas de austeridad extrema con episodios de presunta opacidad en el círculo íntimo del presidente generó un efecto boomerang demoledor. Lo que antes se toleraba como «ruido mediático» ahora se interpreta como prueba de que «son todos iguales». Analistas coinciden en que estos hechos operaron como detonante de un malestar acumulado.
La caída es transversal y afecta incluso a segmentos que fueron clave en la victoria de 2023. Sectores de clase media y jóvenes, que apostaron por el cambio, ahora expresan desilusión. La imagen negativa se consolidó como mayoritaria y, por primera vez, la mayoría de los argentinos no solo no quiere que Milei continúe en 2027, sino que lo asocia con los gobiernos más cuestionados éticamente de las últimas cuatro décadas.
Con estos números sobre la mesa -tanto de las encuestas cuantitativas como del monitoreo digital-, el oficialismo enfrenta un doble desafío urgente: reconstruir confianza en medio de la crisis de imagen y contener la hemorragia de apoyo antes de que se traduzca en una derrota electoral. Las encuestas de Zuban Córdoba, Giacobbe y el exhaustivo análisis de Ad hoc Digital no dejan margen para el auto convencimiento del gobierno: la erosión fue profunda, rápida y, por ahora, sin freno a la vista. El tiempo dirá si el Presidente logra revertir la tendencia con gestos concretos de transparencia o si los escándalos seguirán alimentando la narrativa de que la «casta» no solo sobrevivió sino que mutó de color político. Por el momento, las encuestas son implacables.



