La navegación aérea argentina frente a su deuda tecnológica y operativa

El crecimiento del tráfico expone años de atraso tecnológico, deterioro de la infraestructura y desafíos pendientes en la formación del personal. En medio de inversiones y cambios en el sistema aeronáutico, la modernización deberá demostrar que puede saldar esa deuda y responder a las exigencias internacionales.
La presión sobre los servicios de navegación aérea argentinos no comenzó con el crecimiento reciente de las operaciones. Durante años, la renovación tecnológica quedó relegada, la infraestructura se deterioró y la formación de los recursos humanos debió enfrentar sus propios desafíos. Hoy, esas necesidades convergen en una misma exigencia: recuperar el tiempo perdido y garantizar que tanto los sistemas como los profesionales estén preparados para responder a una actividad cada vez más compleja.
En mayo, ya habíamos informado sobre parte de ese escenario: centros de control con sistemas de casi dos décadas de antigüedad, radares pendientes de actualización y obras necesarias en numerosos aeropuertos. A esa deuda tecnológica y edilicia se suma la necesidad de sostener la capacitación y la instrucción del personal.
Las inversiones millonarias y las alianzas con empresas estratégicas pueden acelerar la recuperación, pero no borran por sí solas años de postergaciones. El desafío es convertir esos recursos en mejoras concretas y sostenidas.
Tecnología e infraestructura: recuperar el tiempo perdido
La modernización del sistema ATM de Indra ya se implementó en Córdoba, Mendoza, Ezeiza y Comodoro Rivadavia. La renovación llegó después de años de atraso: acumulaban un promedio de 17 años de antigüedad. Sin embargo, la llegada a Resistencia todavía no logra concretarse por las dificultades de infraestructura edilicia necesarias para instalar los nuevos equipos. Mientras avanzan las obras estructurales, cuya finalización se estima para el año próximo, la puesta en marcha deberá seguir esperando. Una demora más en un proceso que ya acumula años de postergaciones.
En materia de vigilancia, en un proceso que cuenta con la participación de INVAP, 14 de los 22 radares que integran la red de EANA fueron modernizados. Aunque representa un avance, todavía resta actualizar ocho equipos para completar la renovación de la red y fortalecer la infraestructura de vigilancia aérea.
El desafío es completar estas intervenciones y la actualización de los sistemas pendientes para que la infraestructura pueda acompañar el crecimiento del tráfico aéreo. Después de años de postergaciones, los anuncios deben dar paso a resultados concretos.
El factor humano, las «banderas rojas» y los estándares internacionales
La modernización tecnológica tampoco resuelve por sí sola las necesidades de formación. La capacitación del personal, incluida la competencia lingüística en inglés aeronáutico, es indispensable para sostener los estándares que exige una actividad cada vez más compleja. Los convenios con el CIPE y el ILAC forman parte de esa agenda, pero el desafío es que la formación se traduzca en competencias efectivas y sostenidas.
Las observaciones de la OACI añaden presión crítica a este escenario. En auditorías pasadas, el país recibió lo que en la jerga se denomina «banderas rojas»: notificaciones formales por deficiencias severas en áreas clave, como la competencia lingüística. Estos incumplimientos se traducen en Preguntas del Protocolo (PQ) con resultado negativo. Las PQ son el instrumento estandarizado que utiliza el programa de auditorías de la OACI para medir la implementación efectiva del sistema de supervisión de la seguridad operacional de un Estado.
Cuando una PQ es calificada como «no satisfactoria», se genera un hallazgo formal que penaliza la calificación internacional del país. Corregir esta situación no se logra con medidas superficiales; obliga al Estado a diseñar, presentar y ejecutar de manera rigurosa un Plan de Acciones Correctivas que demuestre que el personal cumple con los requisitos operacionales.
Para revertir años de desinversión en el área de recursos humanos y levantar estas banderas rojas, EANA ha comenzado a inyectar millones de dólares. Sin embargo, la comparación con actores relevantes a nivel global evidencia que estas erogaciones, aunque millonarias, todavía son insuficientes. Argentina continúa rezagada y necesita invertir mucho más de manera constante para alcanzar la altura de los prestadores internacionales de potencias como Estados Unidos.
Rediseño del espacio aéreo, meteorología y un sistema en revisión
El debate excede los radares, las torres y los sistemas de control. En septiembre, la Secretaría de Transporte creó, mediante la Resolución 67/2026, una Mesa de Trabajo Técnica para la modernización del espacio aéreo y la eficiencia operacional, con participación de ANAC, EANA y representantes de la industria. El objetivo es elaborar recomendaciones para optimizar la organización y gestión del espacio aéreo argentino, con foco en la capacidad, la eficiencia y la seguridad de las operaciones. El plazo establecido para presentar el documento es el 1 de diciembre de 2027.
A esto se suma el Decreto 274/2026, que modificó el esquema de prestación del servicio meteorológico para la navegación aérea y habilitó a EANA a brindarlo directamente o mediante terceros. El Servicio Meteorológico Nacional continuará prestándolo durante un período transitorio de hasta 180 días hábiles. El cambio abre una nueva etapa organizativa y plantea un desafío central: garantizar la continuidad y la calidad de un servicio esencial para la seguridad operacional.
La prueba pendiente
La transformación de los servicios de navegación aérea excede la incorporación de tecnología. Implica revertir años de desinversión, recuperar infraestructura, fortalecer la formación profesional y responder a las exigencias internacionales, en paralelo con cambios regulatorios y organizativos que alcanzan a todo el sistema.
Las inversiones, las alianzas con empresas clave y las nuevas herramientas de gestión pueden contribuir a cerrar esa brecha. Pero la verdadera medida del cambio será la capacidad de convertirlas en mejoras sostenidas y completar aquello que durante años quedó pendiente.
La pregunta sigue abierta: ¿podrá la navegación aérea argentina recuperar el tiempo perdido, cumplir con los estándares exigidos y ponerse a la altura de los sistemas más avanzados del mundo?
La respuesta dependerá menos de los anuncios que de la ejecución y, sobre todo, de la continuidad. Porque modernizar es necesario, pero saldar una deuda de años y generar un cambio verdadero exige sostener los avances en el tiempo, tanto durante esta gestión como en las que vengan. De lo contrario, el atraso corre el riesgo de volver a convertirse en una constante y los esfuerzos realizados, en iniciativas aisladas sin una transformación duradera.
Imagen: aviacionline



