La compañía paraguaya, que vuela a Jujuy desde noviembre de 2024, justificó las alteraciones en la programación por la salida de servicio de uno de sus aviones. Posadas indicó que esta falla no exime a la empresa de sus obligaciones contractuales y comerciales con los usuarios. «Concretamente el caso de Paranair tuvo que ver con un avión que dejó de funcionar, pero eso generó perjuicios en muchos viajantes», sostuvo.

Datos de FlightRadar24 muestran que durante la última semana solo operó vuelos regulares el CRJ-200 matrícula ZP-CRT. No hay registros del ZP-CRR ni del ZP-CRS.

Los pasajeros afectados deben recibir soluciones inmediatas por parte de la operadora. «Los aportes de la Provincia desaparecen automáticamente y después está la obligación de devolver el costo de los pasajes, reprogramar los vuelos y cumplir con todo lo que establece la Ley de Defensa del Consumidor para los usuarios damnificados», remarcó el ministro.

Estas suspensiones modificaron los planes gubernamentales para sumar destinos desde el aeropuerto de la capital provincial. El proyecto para enlazar a Jujuy con el norte de Chile se mantiene en pie, aunque las autoridades buscarán opciones en el mercado aéreo. «Si no lo hacemos con Paranair, lo vamos a hacer con otra empresa. El objetivo del gobernador es conectar a Jujuy con el norte de Chile y vamos a garantizar esa conectividad internacional», detalló. El mes pasado también se había autorizado a Paranair a volar entre Jujuy y Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia.

Para asegurar estas rutas, el gobierno provincial avanza en negociaciones con operadoras como JetSMART y Joy Airlines, esta última en principio con miras de arrancar sus vuelos en agosto. «Las aerolíneas que incumplan tendrán sus sanciones y, además, dejarán de recibir la colaboración económica del Gobierno provincial», concluyó Posadas.

Paranair también tiene presencia en Argentina con dos vuelos semanales a Buenos Aires/Aeroparque, uno a Ezeiza y dos a Salta. Su red internacional abarca a Montevideo, Salto y Rivera en Uruguay, y Santa Cruz de la Sierra, promediando unos 80 vuelos semanales y una oferta de alrededor de 4.200 asientos.

A finales de mayo se conoció que el 95% de Paranair fue adquirido por una empresa canadiense denominada International Airways Holding, con el 5% restante quedando en manos de un grupo boliviano. De esa manera abandonaron el mercado la también canadiense Avmax y la española ILAI, dueña de Air Nostrum.