Comitiva de la Fuerza Aérea Argentina evaluó el JF-17 Thunder en China

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Una comitiva compuesta por pilotos y técnicos viajo a China para evaluar las capacidades del avión de combate sino/pakistaní JF-17 Thunder, uno de los principales candidatos para volver a dotar a la Fuerza Aérea Argentina (FAA) de capacidad de caza supersónica.

Sabino Vaca Narvaja, el embajador argentino en China y el general Norberto Zarate, agregado militar de la embajada, presentes en CATIC.El medio DangDai confirmó la visita de la comitiva argentina a las instalaciones de la empresa CATIC (China National Aero-Technology Import & Export Corporation), ubicada en la ciudad de Chengdu. Allí, el personal argentino realizó distintas etapas técnicas de evaluación que incluyeron el uso de simuladores, prácticas de cabina y pruebas de vuelo de evaluación.

Dadas las restricciones impuestas por China ante el rebrote de casos de COVID-19 en el país, el personal argentino debió someterse a una cuarentena de 28 días de duración. Sin embargo, personal de CATIC había puesto a disposición de la delegación argentina documentación técnica diversa y hasta un simulador de vuelo, para que ese tiempo no se perdiera y sirviera para ir generando familiaridad con el modelo JF-17 Thunder.

Este tipo de evaluaciones resulta indispensable para adquirir un conocimiento profundo del avión de combate estudiado, a fin de poder tomar una decisión informada sobre si incorporar uno u otro sistema de armas.

De los cinco candidatos originalmente estudiados por la Fuerza Aérea Argentina (el Kfir israelí, el F-16 norteamericano, el MiG-35 ruso, el Tejas indio y el JF-17 sino/pakistaní) para dotarse de capacidad supersónica, parece que solo el JF-17 y el F-16 de segunda mano quedan en la recta final.

Probablemente dentro de poco la delegación argentina se dirija a Dinamarca para evaluar las características técnicas de una docena de F-16A/B MLU ofrecidos, que la Real Fuerza Aérea Danesa (RDAF) esta reemplazando por F-35 Lightning II.

Un favoritismo mal disimulado

Paradójicamente, aún antes de realizar esta evaluación en profundidad, el Gobierno argentino ya venía dando pistas sobre su predilección por la opción china.

 

La mas clara y contundente de éstas, se evidenció el 15 de septiembre del 2021, cuando en el proyecto de presupuesto argentino para el año fiscal 2022, figuraba un pedido para tomar deuda por 664 millones de dólares para la adquisición de cazas, específicamente el JF-17 Thunder Block III.

La noticia (publicada primero por Aviacionline, como primicia mundial) causó gran revuelo tanto en Argentina, como en China y Pakistán. Finalmente, el Gobierno Argentino se vio en la obligación de emitir un comunicado el 21 de setiembre, en el que aclaró que no se había llegado a una decisión definitiva sobre el nuevo modelo de avión de combate a incorporar, y que se seguía evaluando a cinco posibles candidatos.

Una elección tan técnica como política

Si bien no hay aún una posición oficial tomada respecto del modelo de avión de combate a elegir, y tanto Israel como la India renovaron sus ofertas por los IAI Kfir NG y HAL Tejas Mk1A, respectivamente, que las opciones con mas chances sean justamente las de China y EE.UU. parece indicar que lo que Argentina está tratando de decidir realmente, es su lineamiento geoestratégico.

Tanto los F-16 ex daneses como los nuevos JF-17 Block III representan propuestas bien distintas, desde lo técnico, cada una con sus virtudes y defectos.

F-16 MLU de la Real Fuerza Aérea de Dinamarca.Pero la adquisición de un sistema de armas tan complejo como los aviones de combate, implica también el establecimiento (o continuidad) de una relación comercial, técnica y política de largo plazo, entre el país proveedor y el receptor. Y esta debe ser probablemente la variable más difícil de evaluar para el Gobierno argentino, en particular en la actual coyuntura de manifiesto enfrentamiento entre las dos mayores potencias del mundo, Estados Unidos y China.

Argentina, al elegir su próximo avión de combate, podría estar decidiendo sobre su futuro alineamiento en política internacional para los próximos 10 a 20 años, y las peligrosas corrientes que separan a las dos superpotencias globales, no son fáciles de navegar.

Fuente: aviacionline.com

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