Europa trató de evitar los despidos masivos, pero igual están llegando

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05/09/2020 La Nación – Nota – Tema del Día – Pag. 10

Liz Alderman

Las medidas tomadas por gobiernos para proteger a trabajadores funcionaron en un principio, pero la situación empieza a cambiar.
Una escuela en las afueras de Madrid

PARÍS. Diez mil empleos en British Petroleum, 22.000 en Lufthansa y 14.600 en Renault.

Cuando los países europeos ordenaron el cierre de las empresas y la cuarentena de los ciudadanos por el avance del coronavirus, los gobiernos tomaron medidas drásticas para proteger a los trabajadores de los despidos masivos, y destinaron miles de millones de dólares para ayudar a las empresas privadas a pagar los sueldos.

Pero los despidos están llegando de todos modos.
En Europa hay un tsunami de despidos en puerta: las empresas preparan una drástica reducción de su planta de empleados para evitar la quiebra de sus negocios como consecuencia de la pandemia. En los próximos meses, empezará a vencerse el esquema de licencias y suspensiones temporales subvencionados por los gobiernos que ayudaron a preservar los puestos de trabajo de alrededor de un tercio de la fuerza laboral de Europa.
Hay unos 59 millones de trabajadores que corren riesgo de recorte de horas o reducción de su salario, de suspensión temporal o despido permanente, especialmente en sectores como el transporte y el comercio minorista, según un estudio de McKinsey & Co.

Los gobiernos ya avisaron que millones perderán su cheque mensual, y el Banco Central Europeo dijo que el desempleo probablemente suba y se mantenga alto.
“Europa logró capear exitosamente los efectos iniciales de la crisis”, dice John Hurley, director de investigaciones de Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo (Eurofound), institución asociada a la Unión Europea. “Pero es sumamente probable que el empleo sufra, especialmente ahora que empiezan a terminarse los generosos aportes del Estado para pagar los sueldos.” Los programas de suspensiones de la Unión Europa impidieron que el desempleo se disparara astronómicamente.

Alemania, Francia, Dinamarca y Gran Bretaña son algunos de los países que recurrieron a esquemas de “trabajo corto”, que en los hechos implicaba la nacionalización del pago de los sueldos de 60 millones de empleados del sector privado. Pero los daños de la pandemia se siguieron extendiendo incluso durante el retroceso del virus, y ante el actual rebrote de casos, la sensación es que los costosos programas del gobierno solo alcanzaron para retrasar un poco el desenlace para algunos trabajadores.

Las grandes corporaciones y las cadenas minoristas que están operando muy por debajo de su capacidad desde que arrancó la crisis, ahora optarán por reducir sus nóminas de empleados en decenas de miles, a partir de este mes y durante todo el año que viene. Algunas empresas consideran que los trastornos de la pandemia ofrecen una oportunidad ideal para avanzar con reducciones de personal que venían considerando hace mucho tiempo.

Airbus, British Petroleum, Lufthansa, Air France, la cadena de tiendas Debenhams, el Banco de Irlanda, la cadena minorista W.H. Smith y hasta el Grupo McLaren, que incluye al equipo de Fórmula 1, así como innumerables pymes, están planeando bajas que empujarán a operarios industriales, empleados de comercio y ejecutivos jerárquicos a las filas de los desempleados.

La escala y la velocidad de los recortes de personal expone el desafío que enfrentan los líderes a la hora de recalibrar sus medidas para acotar los daños de la pandemia.

Para empezar, el costo de los programas de ayuda de Europa sigue creciendo. Los líderes europeos recientemente acordaron un histórico paquete de estímulo de 750.000 millones de dólares, que se suman a los cientos de miles de millones gastados desde el inicio de la crisis, todo lo cual pasó a inflar las deudas y los déficits de los países miembros de la UE. Y muchos de los empleos que están siendo subsidiados son en industrias que enfrentan un daño potencialmente irreversible por la pandemia.

Unos nueve millones de trabajadores europeos, o sea, una quinta parte de los registrados en los actuales programas de “trabajo corto”, tienen lo que el banco alemán Allianz llama “empleos zombi”, o sea, puestos en la industria automotriz o aeronáutica, restaurantes, comercios, hoteles, y otros sectores mal preparados para enfrentar cambios en los hábitos de los consumidores. Allianz dice que muchos de esos empleos siguen existiendo solo porque están subsidiados por el gobierno.

“En Europa los programas son más generosos que en Estados Unidos, pero no van a durar para siempre”, dice Simon Tilford, autor de un informe sobre los riesgos económicos de la pandemia del Centro para la Reforma Europea. “Y aunque puedan seguir accediendo a los subsidios, muchas empresas despedirán igual a esos empleados, porque no vislumbran una recuperación de la demanda en lo inmediato”.

Traducción de Jaime Arrambid

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