Mientras la CGT despierta se suman gremios al rechazo frontal a la reforma laboral

Crecen las presiones a la central obrera para que defina y realice un paro nacional de actividades ante la confirmación del tratamiento de la reforma en el Congreso.
Mientras la conducción de la CGT evalúa si abandona su estrategia dialoguista con el Gobierno, crece el malestar dentro y fuera de la central por el avance del proyecto de reforma laboral en el Congreso. En las últimas horas, distintos sindicatos comenzaron a activar planes de lucha propios, con movilizaciones en el interior del país y llamados abiertos a un paro general que tensan la previa de la reunión del Consejo Directivo cegetista prevista para este viernes.
Sin resultados visibles tras un mes de intentos de negociación con gobernadores no alineados con el oficialismo, en la conducción de la central obrera reconocen que el panorama es “negativo”. La apuesta a moderar o frenar los artículos más cuestionados de la iniciativa no logró siquiera la foto con mandatarios provinciales que la CGT buscaba como señal política. Este escenario alimenta la presión interna de sectores que exigen “estar en la calle” y abandonar la prudencia.
En paralelo, sindicatos industriales y de peso comenzaron a mover sus propias fichas. Un dirigente de un gremio importante reunió a su conducción nacional y planteó abiertamente la posibilidad de impulsar un paro nacional, según admitieron fuentes que participaron del encuentro. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) ya anticipó que llevará esa propuesta a la mesa del viernes, marcando el tono de la discusión que se viene en Azopardo.
Las organizaciones que decidieron no esperar a la CGT ya convocaron a acciones concretas. Un frente sindical encabezado por la UOM de Abel Furlán y la Federación de Aceiteros de Daniel Yofra movilizará este jueves a la Casa de Gobierno de Córdoba para presionar al gobernador Martín Llaryora, quien mantiene conversaciones con la Casa Rosada por eventuales cambios al texto. En Rosario también se preparan protestas, mientras en Buenos Aires se anuncia una concentración frente al Congreso.
A estas iniciativas se suma la decisión de las dos CTA de convocar a un paro nacional y movilización para el día en que la reforma se trate en el Congreso. “La herramienta más idónea para enfrentar la reforma patronal del Gobierno es la huelga”, sostuvo el titular de ATE, Rodolfo Aguiar, al justificar la medida. En paralelo, las 62 Organizaciones Peronistas citan de urgencia a sus referentes en la sede de la Federación Nacional de Taxis para aprobar un documento que, anticipan, irá en la línea de exigir movilizaciones y no descartan un llamado formal a la huelga general.
En este clima, sectores industriales de la CGT, entre ellos SMATA, UOM, AEFIP y ATILCRA, se reunieron con el cosecretario general de la central, Cristian Jerónimo, y diputados sindicales para analizar el escenario. El dirigente de SMATA, Mario Manrique, advirtió que “la gente empezó a darse cuenta de lo que está en juego y sabrá cuidar lo que tanto le costó”, mientras que Jerónimo evitó anticipar medidas, pero llamó a “construir fortalezas” y fortalecer la unidad de acción. En la Casa Rosada, en tanto, minimizan por ahora los movimientos sindicales y confían en los acuerdos con gobernadores aliados, aunque en el mundo del trabajo el avispero ya está revuelto y crece la posibilidad de una respuesta más contundente, aún a contramano de la cautela de la cúpula cegetista.



