Primeras muestras de la reforma antilaboral

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07/10/2026 Página 12 – Nota – Economía – Pag. 13

La reforma laboral llegaba para crear empleo, ocurrió todo lo contrario: se perdieron 36.000 puestos de trabajo formales y cerraron 6.905 empresas.

La reforma laboral llegaba en teoría para crear empleo, pero por ahora ocurrió todo lo contrario: en los primeros 4 meses desde la entrada en vigencia de la nueva normativa se perdieron 36.000 puestos de trabajo formales y cerraron 6.905 empresas en todo el país. Al mismo tiempo, los salarios privados registrados continuaron perdiendo poder adquisitivo y la informalidad alcanzó al 45 por ciento de los trabajadores.

Los datos surgen de la primera edición del Monitor de la Reforma Laboral elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG), que analizó la evolución del mercado de trabajo desde la puesta en marcha, en marzo, de la denominada Ley de Modernización Laboral. La iniciativa había sido presentada por el oficialismo como una herramienta para reducir los costos y las trabas a la contratación y favorecer la creación de empresas.

Sin embargo, los primeros meses de aplicación coincidieron con la continuidad de la destrucción de puestos registrados que atraviesa el mercado laboral. El empleo privado formal acumula 13 meses consecutivos de caída y desde noviembre de 2023 se perdieron 241.200 puestos. El retroceso, además, no quedó limitado a los sectores más golpeados por la caída del consumo y la actividad: también alcanzó a ramas que mostraron crecimiento, como minería, petróleo e intermediación financiera.

Uno de los problemas centrales aparece en la escasa incorporación de trabajadores al circuito registrado. Según el IAG, la tasa de entrada al empleo formal cayó hasta representar apenas 1,6 por ciento del total de ocupados. Es decir, las modificaciones introducidas por la reforma, entre ellas la extensión del período de prueba y el banco de horas, hasta ahora no consiguieron generar un cambio de tendencia en las contrataciones.

El deterioro también se observa en otros indicadores del mercado de trabajo. La desocupación se ubicó en 7,9 por ciento, mientras que la subocupación llegó al 11,5 y la informalidad escaló hasta el 45 por ciento de los ocupados, el nivel más elevado de la serie histórica de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Actualmente, más de 6 millones de personas trabajan sin registración y, solamente durante el último año, la informalidad incorporó 348.000 puestos, principalmente mediante el crecimiento del cuentapropismo.

El escenario tampoco mostró una recuperación del entramado empresario. Durante los primeros 4 meses de vigencia de la reforma cerraron 6.905 empresas y, desde el comienzo de la gestión de Javier Milei, desaparecieron 31.342 firmas. En el último mes relevado por el Monitor dejaron de operar otras 709. El impacto se concentró especialmente en las pequeñas y medianas empresas. Las firmas de entre 1 y 10 trabajadores registraron una contracción de 6,8 por ciento, mientras que el 47 por ciento de los cierres correspondió a unidades productivas de hasta 100 empleados.

La dinámica muestra que la flexibilización de las condiciones de contratación no alcanzó para compensar las dificultades que atraviesan las empresas de menor tamaño. La pérdida de unidades productivas se extendió, además, por prácticamente todo el mapa nacional. Hubo cierres netos en 23 de las 24 jurisdicciones, con un impacto particularmente fuerte en las provincias del Norte y Cuyo. Neuquén fue la única excepción, con un saldo positivo de 72 empresas.

Imagen: archivo
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