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Argentina atraviesa un momento crítico en su mercado laboral, marcado por una oleada de despidos masivos, suspensiones y cierres de plantas que reflejan la crisis económica. Según datos oficiales, solo en octubre de 2025 se perdieron más de 33 mil puestos de trabajo registrados en el sector privado, acumulando 270 mil desde la asunción del gobierno de Javier Milei. Esta destrucción de empleo se aceleró en enero de 2026, con conflictos que se repiten en diversas provincias, afectando principalmente a la industria manufacturera, donde se han perdido más de 60 mil puestos en dos años.
La caída del consumo interno, el encarecimiento de costos operativos como tarifas energéticas y cargas financieras, y la apertura indiscriminada de importaciones –especialmente de productos asiáticos a bajos precios– emergen como causas centrales, generando competencia desleal y desprotección para la producción nacional.
Importación letal: Se derrumba la industria textil
El sector textil es uno de los más golpeados, con un verdadero «desangre» de producción y empleos. En Tucumán, la gigante Hilados SA (TN & Platex) paralizó su planta hasta febrero de 2026, suspendiendo a 190 trabajadores debido a la caída de la demanda interna y la presión de importaciones, que duplicaron la entrada de ropa desde China. En La Rioja, la misma empresa cerró otra fábrica, dejando a unos 70 operarios sin empleo tras reducir su plantilla de 140 a 60 en la hilandería, profundizando la crisis industrial en la región.
Similarmente, en Santiago del Estero, Coteminas Argentina SA anunció 57 despidos recientes, sumando 112 en solo 60 días, atribuidos a la avalancha de importaciones de sábanas y toallas asiáticas, el deterioro del poder adquisitivo y el incremento de costos. En el Nordeste, la emblemática Emilio Alal SACIFI, con más de 100 años de historia, cerró sus plantas en Goya (Corrientes) y Villa Ángela (Chaco), afectando a 260 familias por la misma combinación de factores: importaciones de hilados, telas y prendas usadas, altos costos financieros y caída del consumo.
Despidos masivos: Otros sectores industriales en crisis
Esta problemática no se limita al textil. En la industria alimenticia, suspensiones y despidos masivos azotan a empresas como Lamb Weston en Munro (Buenos Aires), donde el cierre de la planta de papas fritas dejó a 100 trabajadores en la calle, con el gremio STIA denunciando el «industricidio» impulsado por la apertura de importaciones y la desprotección laboral.
En el sector avícola, Granja Tres Arroyos y WADE enfrentan paros por incumplimientos salariales, con más de 1.000 trabajadores en Buenos Aires afectados por retrasos en pagos, quincenas y aguinaldos durante 2025. El frigorífico creador de Paty suspendió a 450 operarios por deudas millonarias y desplome de ventas, mientras que en Villa Gobernador Gálvez (Santa Fe), 150 empleados del Frigorífico Euro ocupan la planta desde noviembre de 2025, viviendo allí tras meses sin salarios y ante un vaciamiento empresarial.
Despidos e incertidumbre laboral: una crisis federal
La crisis se extiende a otros rubros y regiones, confirmando su carácter federal. En San Luis, más de 50 mineros de Master Lajas denuncian vaciamiento y abandono patronal, con acampe indefinido para bloquear la salida de maquinaria. En Córdoba, una metalúrgica despidió a una veintena de operarios –sumados a 35 previos– por caída de actividad y apertura de importaciones, generando protestas frente a la fábrica. En Rosario (Santa Fe), Fornax SRL cerró sin aviso, dejando trabajadores en la calle ante la retracción del mercado interno.
El sector automotriz registra un desplome del 30% en producción y exportaciones, con suspensiones en General Motors Alvear (Santa Fe) que reducen salarios al 75% para menos de 600 empleados. En Tierra del Fuego, la eliminación de aranceles a celulares pone en riesgo 2.500 puestos en la industria electrónica fueguina, incapaz de competir con importados chinos.
Otros conflictos refuerzan esta dura realidad: en Misiones, 100 despidos en Hipermercado Libertad por caída de consumo y depósitos vacíos; en San Juan, 130 vigiladores de seguridad privada perdieron sus empleos tras perder una licitación; en Chubut, el éxodo de YPF causó 8.000 despidos en petróleo, construcción y otros sectores, con 750 comercios cerrados; en Formosa, SMATA denuncia despidos en Toyota Homu por incumplimientos salariales y prácticas antisindicales; en Quilmes (Buenos Aires), Sealed Air confirmó 65 despidos y un paro indefinido en su planta petroquímica; en Tortuguitas, Lustramax despidió a 29 trabajadores en represalia por reclamos, generando asambleas permanentes; y en el sector seguros, el gremio alerta por 1.500 empleos en riesgo por malas gestiones y desplome del consumo.
Conflictividad en aumento
Frente a esta ola, los trabajadores responden con medidas de fuerza: paros, ocupaciones, asambleas y denuncias sindicales, como las de UATRE en avícolas, AOMA en mineras o FTIA en alimenticias, exigiendo reincorporaciones, pagos adeudados y estabilidad. La capacidad instalada industrial cayó nuevamente en noviembre de 2025, con sectores en estado crítico por demanda débil y mayor presión importadora. Y no hay optimismo por el futuro.
Esta crisis de despidos masivos no solo destruye empleos, sino que impacta en familias enteras, con precarización creciente y retroceso en derechos laborales, pintando un enero de incertidumbre federal para el mundo del trabajo. Se espera un febrero de alta tensión: el Gobierno está dispuesto a avanzar con el tratamiento de la reforma laboral en el Congreso y la falta de diálogo con los sindicatos podría traer una fuerte escalada de los conflictos, con la posibilidad latente de un plan de lucha con paro general y movilizaciones.
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