Vientos cruzados en Aeroparque provocan desvíos y maniobras de aproximación frustrada

Fuertes ráfagas de viento en el Aeroparque Jorge Newbery provocaron desvíos a Ezeiza y múltiples maniobras de escape este domingo, afectando la programación de vuelos.
Por Pablo Diaz (Diazpez)
Las operaciones aéreas en el Aeroparque Jorge Newbery (AEP) enfrentaron severas complicaciones este domingo debido a ráfagas de viento que alcanzaron los 33 nudos (aproximadamente 61 km/h), obligando a las tripulaciones a ejecutar maniobras de go-around (aproximación frustrada) y derivando en el desvío de al menos cuatro vuelos hacia el Aeropuerto Internacional de Ezeiza (EZE).
De acuerdo con la información del reporte meteorológico de aviación METAR (Meteorological Aerodrome Report), el viento sopló predominantemente desde el sector 250°, lo que generó un componente de viento cruzado que excedió en varios momentos los límites operativos de seguridad para aterrizajes estables. Si bien la visibilidad se mantuvo bajo condiciones CAVOK (Ceiling and Visibility OK), la turbulencia mecánica generada por los edificios cercanos y la ubicación costera del aeródromo dificultaron el contacto final con la pista 13/31.
Vuelos como el ARG1263, proveniente de Río de Janeiro, y el ARG1417, desde Mendoza, debieron abortar sus aterrizajes tras encontrarse con ráfagas inestables en la corta final. La decisión de las tripulaciones de desviarse a Ezeiza responde a la mayor longitud de pista de dicho aeropuerto y a su ubicación geográfica más resguardada, lo que reduce el impacto del viento cruzado proveniente del oeste-sudoeste.
Desde un punto de vista técnico, estas condiciones activaron los sistemas de alerta de windshear (cortante de viento) en las cabinas de mando. El windshear es un cambio brusco en la dirección o velocidad del viento en una distancia corta, lo que puede provocar una pérdida repentina de sustentación. En el caso del Aeroparque, la proximidad al Río de la Plata genera un flujo de aire que, al encontrarse con la estructura urbana, crea remolinos de aire que exigen una respuesta inmediata del piloto para estabilizar la aeronave o iniciar una maniobra de escape.
Para los pasajeros, esto se tradujo en demoras en la programación de vuelos hacia destinos como Corrientes, Salta y Mendoza. El traslado de las aeronaves desviadas a Ezeiza también implica un desafío logístico, ya que los viajeros deben ser transportados por tierra a través de la Autopista Riccheri, un trayecto que puede demorar más de una hora dependiendo del tráfico, lo que incrementa el malestar por las esperas en las terminales.
Aunque no se decretó el cierre de la terminal, las aerolíneas optaron por priorizar la seguridad, ajustando sus arribos según la evolución de las ráfagas. Se recomienda a los usuarios verificar el estado de su vuelo antes de dirigirse a la zona de la Costanera, ya que la inestabilidad climática podría persistir durante las próximas horas, según informó el reporte técnico procesado por este medio.



