Así pierde Air France el dinero

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HOP, OTRO PROYECTO MILLONARIO OLVIDADO

La historia de las filiales es la historia de proyectos fracasados, siempre con una sangría de dinero
Hop es el resultado de otra de las reestructuraciones de Air France y su proyecto es exactamente igual que Air Inter, pero con un nombre nuevo

Actualizado 12 septiembre, 2022 || Por Redacción Preferente
Air France es un caos en la gestión, pero no sólo en su primera marca, sino frecuentemente en las filiales. Hubo un tiempo en que perdía con Air Inter, la compañía aérea de los vuelos regionales en Francia. Hasta que, hartos de perder dinero, un director general, después de gastar una barbaridad en estudios, decidió crear Hop, otro proyecto fallido (olvidemos la low cost de largo radio Joon, que no llegó a tener ni un euro de beneficios en su corta vida).

Hop es el resultado de otra de las reestructuraciones de Air France. Tenía que dedicarse a los vuelos interiores en Francia. Exactamente igual que Air Inter, pero con un nombre nuevo. Y como resultado de la fusión de varias filiales: de un lado Brit Air, de otro Airlinari y encima Regio. Tres colectivos, tres empresas, tres culturas. Y ciertamente las cosas no fueron tan mal. En 2016 no perdió dinero e, incluso, en 2017 ganó algo de dinero (Air France KLM pierde 3.300 millones en 2021).

Las peleas entre los pilotos de esta compañía son famosas. En las elecciones sindicales se enfrentan brutalmente los trabajadores procedentes de Brit Air con los de Regional.

La crisis de Hop tiene que ver con la falta de pilotos, en 2018, que lleva a la cancelación frecuente de vuelos. Esta falta de pilotos se origina con Joon, el proyecto ‘loco’ de Janaillac, el director general más estrambótico del grupo. La filial de Air France que fracasará, se lanza y busca los pilotos en el mercado. Era un engaño: los pilotos salen de Hop. De forma que Hop queda sin plantilla, o sin plantilla suficiente. Para mantener sus servicios, se dedica a contratar aviones en régimen de wet lease (con tripulación) a compañías extranjeras. Los costes, lógicamente se disparan, y peor que eso, Hop no es capaz siquiera de organizar los horarios, de forma que se acumulan los retrasos y cancelaciones en vuelos regionales interiores franceses, lo que lleva a la pérdida de credibilidad de la compañía.

Pero ahora, 2022, Hop está al borde de la quiebra. Ya en 2018 se había degradado. Cuando Ben Smith, el nuevo director general del grupo, toma posesión, Hop ya iba a la deriva. De forma que el nuevo responsable opta por ampliar la presencia de Transavia, la filial low cost de KLM, en Francia. En definitiva, cambiar el nombre.

La lista de responsables de este caos organizativo es interminable, pero en Air France pasan y son reemplazados con salarios millonarios, sin consecuencia alguna.

Ahora, la nueva Air France está formada por la compañía matriz, que no gana dinero volando sino con el mantenimiento de aviones, y con una rápida sustitución de Hop por Transavia Francia, que probablemente en unos pocos años vuelva a ser noticia por su caos interior.

Nada nuevo en Air France, como generadora de pérdidas interminables.

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