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La decisión afecta a los vuelos entre Buenos Aires y el aeropuerto de Galeão. La compañía no logró demostrar solvencia técnica ni operativa para mantener la oferta regular.
La Agencia Nacional de Aviación Civil de Brasil (ANAC) amplió las restricciones impuestas a Flybondi y suspendió la venta de nuevos pasajes para la ruta que conecta Buenos Aires con Río de Janeiro/Galeão. La medida da continuidad a la resolución adoptada el 28 de julio último, cuando el organismo regulador ya había prohibido la comercialización de boletos hacia Florianópolis, Maceió y Salvador, además de congelar la expansión de la red de la compañía en territorio brasileño.
En aquella ocasión, la autoridad aeronáutica había otorgado un permiso temporal a la ultra low-cost para mantener la venta en el trayecto hacia el aeropuerto internacional carioca, condicionado a que demostrara capacidad operativa para asegurar el servicio. El organismo fijó un plazo límite que venció el 10 de agosto último para que la firma entregara documentación de respaldo. Sin embargo, la información presentada consistió en compromisos y perspectivas futuras, sin comprobar la implementación efectiva de los ajustes requeridos, según informó la ANAC.
La supervisión del ente regulador reflejó una contracción severa en el volumen de vuelo de la empresa en Brasil durante el año. Las operaciones cayeron de 576 vuelos en enero a 50 en junio. Durante los primeros diez días de agosto, sobre cuatro servicios programados para el mes, solo dos llegaron a realizarse. Asimismo, los dos Boeing 737-800 utilizados para las rutas brasileñas en el último mes no registraban actividad desde el 6 de agosto.
El deterioro también se trasladó a la atención de los usuarios. Las quejas registradas en la plataforma oficial del organismo pasaron de 214 a 350 en los últimos dos períodos de 30 días evaluados, un salto del 63,6%. Las reclamaciones vinculadas a la devolución de dinero por pasajes sin volar treparon del 26,6% al 42,7% del total de las presentaciones, manteniéndose los indicadores de resolución muy por debajo del promedio de la industria, según detalló la entidad.
La suspensión no invalida los tickets emitidos previamente. La línea aérea conserva la obligación de operar los vuelos programados o brindar las alternativas previstas en la normativa en caso de cancelación, de acuerdo con lo dispuesto por la ANAC. Si un vuelo comercializado se cancela, la empresa debe notificar a los clientes con un mínimo de 72 horas de anticipación para ofrecer reacomodación en vuelos propios o reembolso integral. Superado ese plazo, se suma la obligación de reubicar a los pasajeros en vuelos de otras líneas aéreas y prestar la asistencia material correspondiente. La restricción comercial se mantendrá vigente hasta que la compañía demuestre fehacientemente que puede cumplir sus itinerarios de forma regular.
Mientras tanto, del lado argentino de la frontera, Flybondi continúa sin volar desde hace seis días, mientras crecen los rumores sobre un inminente llamado a concurso de acreedores que «facilitaría» el relanzamiento de la aerolínea bajo su nuevo nombre, OCA Air.
La ultra low-cost también mantiene abierto el frente con alrededor de 700 empleados que fueron despedidos o que se acogieron a planes de retiro voluntario, a quienes se les adeudan las indemnizaciones acordadas.
Un elemento central del contexto actual es el proceso de due diligence impulsado por COC Global Enterprise. Según los comunicados del grupo, esa auditoría interna detectó “divergencias sustanciales en la información ofrecida por el management de la compañía y la verdadera situación de la misma”. El plan de negocios presentado por algunos integrantes de la gestión anterior (bajo el cual la aerolínea operó en los últimos años) habría estado sustentado en esa información falsa y se cimentó sobre “una estrategia plagada de irregularidades de tinte fraudulento” que, de acuerdo con COC, generó un serio perjuicio a las finanzas de la empresa, afectó a los accionistas y tuvo consecuencias sobre trabajadores y pasajeros.
COC afirmó haber inyectado unos US$70 millones para evitar el cierre (cuando la compañía estaría a “tres días de la quiebra”), pero sostuvo que ese aporte se vio frustrado por las irregularidades atribuidas a la cúpula saliente.
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