Un avión aterrizó de emergencia en el río Hudson y no hubo víctimas: a 17 años del milagro del vuelo 1549

El amerizaje en el Hudson del vuelo 1549, ocurrido el 15 de enero de 2009, fue un ejemplo de evacuación y rescate coordinado. El 15 de enero de 2009 el vuelo 1549 de US Airways protagonizó un amerizaje en el Hudson tras despegar de LaGuardia con 150 pasajeros y cinco tripulantes. El incidente, que fue bautizado mediáticamente como “El milagro del río Hudson”, dejó sin víctimas fatales y puso en foco la pericia de la tripulación.
El vuelo
Menos de dos minutos después del despegue, a unos 850 metros de altura, la aeronave Airbus A320 impactó contra una bandada de gansos canadienses. Ambos motores perdieron empuje y la cabina, comandada por Chesley Sullenberger y el copiloto Jeffrey Skiles, declaró la emergencia mientras evaluaba si volver a LaGuardia o buscar aeropuertos alternativos.
Tras comprobar que los motores no podían reiniciarse, el comandante optó por virar hacia el río e intentar el amerizaje en el Hudson. A escasa altura y con el tiempo justo, Sullenberger elevó el morro en el último instante para buscar un contacto más suave con el agua. La maniobra evitó un desenlace trágico.
Cerca del lugar del amerizaje había ferries y remolcadores del NY Waterway que, avisados por la Guardia Costera y la policía, acudieron rápidamente. Pasajeros subieron a las alas y a balsas; embarcaciones y helicópteros coordinaron la evacuación. El frío intenso complicó la tarea pero los equipos consiguieron trasladar a los ocupantes a tierra en pocos minutos.
No hubo fallecidos: de los 150 pasajeros y cinco tripulantes todos salieron del fuselaje. Se reportaron 78 heridos leves, una sobrecargo con fractura y varios casos de hipotermia por la exposición al agua helada. Algunos pasajeros fueron atendidos en hospitales cercanos como Saint Vincent’s y St. Luke’s-Roosevelt. El avión N106US fue recuperado y luego exhibido en un museo.
Investigación
La NTSB determinó que la causa probable fue la ingestión de gansos de gran tamaño que dañaron ambos motores. Se recuperaron restos orgánicos y se realizaron pruebas de ADN que identificaron a Branta canadensis. Las simulaciones mostraron que volver a aeropuertos habría sido extremadamente difícil dadas las condiciones y los segundos decisivos tras el impacto.
La actuación de la tripulación recibió elogios oficiales: la NTSB calificó el incidente como “el amerizaje más exitoso en la historia de la aeronáutica” y el gremio otorgó la Master’s Medal a los pilotos. La historia llegó al cine con la película Sully y reforzó cambios y recomendaciones para prevención de choques con aves.



