Para garantizar la viabilidad de este trayecto de ultra largo alcance, el Ministerio de Finanzas de Israel propuso la asignación de 20 millones de shekels (unos 5,4 millones de dólares) en subsidios para el periodo 2026-2028. Estos fondos buscaban mitigar los elevados costos operativos derivados, entre otros factores, de las restricciones de sobrevuelo para matrículas israelíes en ciertos países de África, lo que obliga a realizar desvíos que aumentan el consumo de combustible.

Pese a que el Ministerio de Transporte israelí planteó reparos técnicos por la necesidad de retirar aviones de rutas rentables hacia Estados Unidos, la aerolínea ratificó la apertura de la ruta a Buenos Aires. La conexión se potenciará mediante un acuerdo de código compartido con Aerolíneas Argentinas, permitiendo que el Aeropuerto Internacional de Ezeiza funcione como hub de distribución para pasajeros hacia el resto del continente.

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