Flybondi: de la presunta inversión millonaria a volar con un solo avión

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Una aerolínea en picada

Página12.com.ar/04 de junio de 2026 – 0:01

Por Santiago Brunetto

De anunciar inversiones por 1700 millones de dólares a volar con un solo avión. En sólo seis meses, Flybondi pasó de decir que aumentaría su flota en un 230 por ciento a entrar en una caída que no parece tener límites y que al inicio de esta semana lo llevó a volar sólo cuatro servicios en un día con una misma aeronave. En el medio, más de 2500 cancelaciones en el último año, planes internos de retiros voluntarios, demoras en el pago de los sueldos y cambios en las autoridades de la empresa.

El lunes 1 de junio quedará marcado como uno de los peores días en la historia de Flybondi desde su creación, en 2018. La compañía bandera de las low cost argentinas, que llegó al país con el amparo de la política de «cielos abiertos» del gobierno de Mauricio Macri, voló ese día sólo cuatro servicios con un Boeing 737 patente LV-KJD, según se observa en los sitios de seguimiento de vuelos.

El día ya comenzó, de madrugada, mal: el vuelo de Aeroparque a Puerto Iguazú, que debía partir a la 1.10, despegó más de seis horas después, a las 7.48; el de Puerto Iguazú a Lima, que debía salir a las 5.05, partió a las 10.21 de la mañana; el de regreso de Lima a Puerto Iguazú, que tenía que despegar a las 10:10, lo hizo a las 15:40 de la tarde, mientras que el de Puerto Iguazú a Buenos Aires salió a las 23:54 de la noche cuando debía partir a las 20:10 y además fue desviado de Aeroparque a Ezeiza.

La compañía tenía programado otro vuelo con el mismo avión para ese 1 de junio a las 17.50, desde Buenos Aires a Río de Janeiro, pero terminó saliendo a las 4.55 de la madrugada del día siguiente. Como si fuera poco, la empresa canceló ese mismo día once vuelos programados, según indica la web Failbondi.fail, la web creada por usuarios para realizar un seguimiento de los vuelos de la empresa debido a su largo historial de cancelaciones y demoras. Al día siguiente, la empresa logró normalizar un poco la situación consiguiendo que despeguen y aterricen sus trece servicios programados, mientras que este miércoles ya había tres cancelaciones de los nueve vuelos programados.

Más allá de las demoras y cancelaciones ya típicas, los números de las programaciones en sí son llamativamente bajos, ya que no llegaron a superar los quince vuelos en ningún día de la semana. El viernes 1 de mayo, exactamente un mes antes de este fatídico 1 de junio, la compañía tenía programados, por ejemplo, 34 vuelos, en una cifra que se representa el promedio de la empresa en los últimos meses.

Este diario contactó a fuentes de la empresa para consultar por las razones de la situación crítica, pero al cierre de esta edición no había recibido respuesta. Fuentes del sector de la aviación indican, por su parte, que la compañía está atravesando un serio problema tanto con el mantenimiento de parte de su flota como con los contratos de alquiler de los aviones que opera, lo que la lleva a tener casi todas sus aeronaves en tierra. Se habla de deudas en los contratos de hasta 25 millones de dólares. Tampoco desde la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) respondieron a Página/12 la consulta sobre los controles de la operación de la compañía.

La sumatoria de problemas contrasta con el anuncio de inversiones que la propia empresa realizó en diciembre del año pasado, luego de ser adquirida –a través de COC Global Enterprise– por Leonardo Scatturice, el empresario de contratos con la SIDE y nexos clave con el Gobierno nacional. Flybondi informó entonces que realizaría una inversión de 1700 millones de dólares para sumar 35  aeronaves Airbus y Boeing a partir de 2027, lo que representaría un aumento del 230 por ciento en su flota. Al momento del anuncio, Scatturice había celebrado el «paso histórico» que permitiría “impulsar la generación de miles de empleos y mejorar la conectividad entre países y ciudades».

Hace unas semanas, en tanto, Mauricio Sana, histórico CEO de Flybondi, anunció su salida de la empresa, tras ser desplazado en febrero a la vicepresidencia de la compañía en medio de las turbulencias internas. A Sana lo había reemplazado como CEO la empresaria Paz Lovisolo. Este diario pudo saber ahora, a través de fuentes aeronáuticas, que el puesto de Lovisolo también corre riesgo a sólo cuatro meses de asumir en el cargo.

A mediados de marzo, la empresa ya había oficializado la apertura de un proceso interno de retiros voluntarios entre sus trabajadores y trabajadoras por un presunto «rediseño organizacional“. Esa noticia fue informada de un día para el otro a los empleados, en la misma semana en que la aerolínea llegó a tener más de treinta trayectos cancelados en un día, como ocurrió, por ejemplo, el 19 de marzo.

Al plan de retiros le siguieron los problemas en el pago de los salarios, como ocurrió a principios de abril, cuando los y las trabajadoras tuvieron que esperar más de diez días para recibir los sueldos en sus cuentas. Entonces, la empresa negó que los retrasos se debieran a problemas económicos y los atribuyó a «motivos administrativos“. Internamente, Flybondi comunicó la demora a sus empleados con un llamativo comunicado que se viralizó en redes sociales, en el que los denominaba ”flybondiers“, se lamentaba por la “demora» y notificaba que la compañía estaba «100% abocada a resolverlo a la brevedad“.

Imagen: Página12
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