Quién fue la «Paloma Gaucha»: la mujer dueña del aire

308
0
Compartir:

MUJERES QUE HICIERON HISTORIANacida en lo que hoy es Alejandro Korn, la «Paloma Gaucha» es recordada como la primera aviadora acrobática de Latinoamérica en recibir su certificado oficial.

08 de marzo de 2022 · 08:02 hs. – Infocielo.comCarolina Elena Lorenzini, apodada como “la Paloma Gaucha” porque acostumbraba a vestir bombachas, criollas, botas y camperas de cuero, se encaminaba como una de las grandes promesas de la aviación civil -o ya lo estaba siendo-, pero un gesto despiadadamente machista y competitivo acabó con su vida.

Paloma murió, a decir verdad, como consecuencia de una inoportuna maniobra -dudoso- y la posterior caída de la aeronave Focke Wulf FW 44 en la que ella se encontraba. Pero la historia detrás de ese accidente es lo que permite afirmar que se trató de una víctima -otra más- del patriarcado, considerando su definición en relación a un sistema social en el que los hombres tienen el poder primario y predominan en roles de liderazgo político, autoridad moral, privilegio social y control de la propiedad.

¿Quién fue la «Paloma Gaucha»?

Carolina Elena Lorenzini nació en agosto del año 1899 en territorio que hoy pertenece a la localidad de Alejandro Korn, en el partido de San Vicente, provincia de Buenos Aires. Fue la séptima de ocho hermanos y, según el relato sobre su historia, desde pequeña se dedicó a la práctica de diferentes deportes. Desde equitación, remo, atletismo, salto, jabalina hasta hockey.

La destreza de Paloma para ciertas actividades recreativas fueron llevándola a meterse en terrenos poco explorados por las mujeres hasta aquel entonces y, en especial, de los que el universo masculino siempre se hizo la honra y la fama. Fue la primera mujer en conducir un automóvil por las calles de Alejandro Korn. Una iniciativa de la cual, con el tiempo, pagaría las consecuencias.

Carolina era conocida como “la Paloma Gaucha” o la «aviadora gaucha» porque acostumbraba a vestir bombachas, criollas, botas y camperas de cuero.

En 1931 fue aceptada para ingresar en el Aero Club Argentino de Seis de Septiembre. Aunque no fue sencillo, tuvo que presentar insistentes pedidos de ingreso. Carolina obtuvo el carnet de piloto de aviador civil en 1933.

Más adelante coronaría ese esfuerzo convirtiéndose en la primera mujer en obtener el título de instructor de vuelo en América del Sur, nombramiento que le permitiría prescindir de su trabajo como empleada administrativa en la Unión Telefónica local y evitar los conflictos por la interposición de horarios entre su trabajo y su pasión.

Pero el anterior no fue el único logro registrado de esta mujer firmemente arrolladora y enérgica: el 31 de marzo de 1935 batió el récord sudamericano femenino de altura, llegando a 5381 m, en un avión Ae C-3 de cabina cerrada. Una vez en tierra, recibió innumerables reconocimientos y la entrega por parte de la Aviación Militar Argentina de una medalla de oro. Aquel acontecimiento también la “llevó” a ser tapa de El Gráfico, el reconocido periódico deportivo de la época.

Entre sus vuelos destacados, algunos de los registros rescatan cuando el 13 de noviembre de 1936 cruzó el Río de la Plata en un vuelo en solitario que partió del aeródromo Rivadavia (Morón) a Montevideo y compitió con otra aviadora, Isabel Gladisz. También el viaje que realizó uniendo las, por aquel entonces, 14 provincias argentinas.

“Carola le ganó a los Hombres”

El 21 de agosto de 1938, Carolina fue la única mujer en participar en una prueba de regularidad entre San Vicente -Lobos -Seis de Septiembre, prueba de la que resultó ganadora, utilizando en esta ocasión un avión Focke Wulf con un tiempo de 01:17:30.

“Carola les ganó a los Hombres” informó en título destacado un medio periodístico de la época. Fue en aquella oportunidad que recibió el trofeo y las merecidas y efusivas felicitaciones de parte del comandante de Aviación del Ejército coronel Antonio Parodi, otra figura histórica de nuestra aviación. Y si por ese entonces existía cierto recelo de la trayectoria y renombre que Carola estaba logrando como profesional de la aviación, de allí en más las cosas parecieran no haber hecho más que empeorar.

La “Paloma Gaucha” murió el 23 de noviembre de 1941 en un accidente aéreo, en el marco de una exhibición en el aeródromo Presidente Rivadavia. Carolina realizaba la acrobacia aérea conocida como looping, que implica quedar con los pies hacia arriba, volando muy cerca del suelo. Durante el vuelo, hubo problemas en la fase descendente y el avión se estrelló en tierra.

El contexto de aquella desafortunada jugada tenía que ver con que Carola había sido solicitada con insistencia por un grupo de aviadoras uruguayas que visitaban Argentina para que realizara una exhibición de acrobacia aérea. Correspondiendo a los halagos y para satisfacer aquel encuentro, Carola aceptó la propuesta y pidió el Focke Wulf FW 44 de la aviación militar, aeronave que utilizaba habitualmente y con la cual había realizado ya otras hazañas.

Según cuentan, al solicitar aquel avión se encontró con la resistencia de un instructor del Aero Club Argentino que, por sugerentes celos hacia Carola y su emergente popularidad, se negó rotundamente a ceder el aparato. Finalmente, por presiones de autoridades superiores y tras una fuerte discusión con la aviadora, el instructor se vio resignado pero no sin antes salirse con la suya: en lugar de entregar el avión que pedía Carola, le entregó un Focke Wulf FW 44 que pertenecía al Aero Club Argentino.

La última aeronave mencionada se hallaba en reparaciones desde hacía bastante tiempo en los talleres de El Palomar. De allí que el desenlace fuera no sólo evitable, si no también un acto de ensañamiento personal a la figura de una mujer en un ámbito exageradamente masculino y en el que sus miembros creían que la joven les hacía sombra por su sola presencia. “La Paloma Gaucha”, a quien algunos se animaron a comparar con el mismísimo Jorge Alejandro Newbery, murió a los 41 años.

Si bien podría haber tenido una carrera mucho más ambiciosa y transgresora a nivel mundial, Carolina Lorenzini supo conquistar lo suyo: hoy es recordada como la primera aviadora acrobática de Latinoamérica en recibir su certificado oficial por la Asociación Civil de Aviación de la República Argentina y también la primera en imponer varios récords categóricos.

Nacida en lo que hoy es Alejandro Korn, Carolina es recordada como la primera aviadora acrobática de Latinoamérica en recibir su certificado oficial.

Para quienes quieran conocer más sobre la Paloma Gaucha, su historia y algunas de sus pertenencias son expuestas actualmente en el Museo Nacional de Aeronáutica, ubicado en Morón: con una Sala dedicada a las Mujeres Pioneras de la Aviación Argentina, el área conserva, entre otras cosas, algunos objetos pertenecientes o vinculados a la vida de Carola.

Compartir: