Algo huele mal en …Aerolíneas Argentinas

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La frase “Algo huele mal en Dinamarca”, inmortalizada en 1601 por William Shakespeare en sus famoso Hamlet, sirve para ilustrar que algo no muy bueno está sucediendo en Aerolíneas Argentinas. Si bien Pablo Biró, el secretario general de APLA, no es exactamente el Hamlet que en la obra busca vengar a su padre, es un protagonista importante de este drama que esta semana inició una purga con el despido de pilotos que no coinciden con los lineamientos políticos y gremiales ni su pensamiento o intereses. Despidos sin causa – por ahora solo dos – que llegaron a esta instancia obviamente con el visto bueno del CEO de la compañía, Pablo Ceriani, aunque éste prefiera mirar para otro lado.

Si bien nunca dejó de buscar un papel destacado en esta obra, el protagonismo político buscado con más intensidad que la habitual por Biró arrancó hace unos dos meses con una carta muy agresiva, aún sin respuesta, nada menos que contra la titular de la ANAC, Paola Tamburelli a quien llegó a acusar “de no asumir sus responsabilidades y falta de decoro”. Es cierto que tampoco nadie salió a defender a Tamburelli.

Luego fue el turno de una nota firmada por cuatro gremios aeronáuticos (además de APLA, APA, UPSA y Atepsa), oponiéndose al acuerdo de wet lease entre Flybondi y LADE, para rematar con una nota en solitario dirigida al Ministro de Defensa, acusándolo de “haberlo decepcionado” por haber permitido que se concretaran dichos vuelos e incurrir, por lo tanto, en “una notoria violación a las obligaciones constitutivas de LADE”. Biró acusó al ministro Jorge Taiana en la misma nota de incurrir en “una notoria violación a las obligaciones constitutivas de LADE, que bajo ninguna circunstancia puede realizar actividad aerocomercial puesto que su finalidad de fomento la excluye”

Una acusación solitaria no solo por la ausencia, esta vez, de los gremios adictos, sino también por la posición favorable al acuerdo mayoritaria del Gobierno (Defensa, Turismo, Fuerza Aérea/LADE, Aerolíneas, etc, etc.)  que apoyaban la operación chartera, no por amor a la low cost – que se había visto afectada por la cantidad de contagios de Covid de sus tripulantes al inicio de la temporada – sino por conveniencia.

Aunque no hay nada confirmado, los rumores que corrían esta semana tras los muros de la empresa era que habría más despidos en Operaciones, y que los afectados no serían justamente los aliados o seguidores de Biró. Es más, hasta hay ex gremialistas de UALA, hoy muy identificados con APLA y el actual gobierno, que ofrecieron a la dirección de la empresa “acercar un listado de pilotos impuros”. El rumor de más despidos, coincidía esta semana, a su vez, – ver nota aparte – con el llamado de APLA para este martes 8 de febrero a una Asamblea General de Afiliados de todos los sectores, a realizarse en la sede de Lezica para “concretar la fusión por absorción de UALA por parte de APLA”. ¿Esto incluye también la sede de UALA, la señorial casona de Vicente López? Hay quienes sostienen que la misma ya fue “donada”.

Muchos atribuyen el reciente despido sin causa del Comandante de Embraer 190 Eduardo Claro, último director por la PPP de Austral (empleados accionistas), por oponerse a la fusión Aerolíneas Austral y haberse “atrevido” a advertir que, si no se tomaban determinadas medidas con la flota, el grupo podría llegar a tener problemas con su disponibilidad. Hoy de 76 aviones, 17 están parados. Uno sobre 8 B737-700, 7 sobre 29 B737-800 y 8 sobre 26 Embraer. Sí están operables los cinco B737-MAX. Respecto a los A330-200, uno sobre ocho esta en tierra, pero siguen pendiente de sumarse a la flota – ahora hablan hasta de marzo- los dos A330 ex TAP que continúan por temas técnicos (se estarían reemplazando tres motores por exigencia de la empresa) en San Bernardino, California, donde los tiene el lessor.

Es cierto que con la demanda actual la falta de aviones no es un problema, salvo que la actividad se recupere o alguien se tome el trabajo de hacer un análisis comparativo entre la estructura de la empresa y el tamaño de la flota. ¡Qué hacer con lo que sobra!!!!

El otro despedido esta semana fue el comandante de Aerolíneas Argentinas Sebastián Fabre, quien en julio de 2018 se negó a leer una proclama gremial a los pasajeros en pleno vuelo – algo insólito –, aun después de haber sido amenazado públicamente por un miembro de la Comisión Directiva de APLA, el entonces delegado gremial Santiago Girou. Fabre demandó por “apriete” a Girou y ganó el juicio. Pero Biró no lo quería, por más que ahora diga estar “sorprendido” por el despido sin causa de Fabre y que “hablará” con Ceriani.

Todo esto puso en alerta a muchos pilotos.

Otro tema que acrecienta el tufo que se aproxima desde la empresa tiene que ver con los mil millones en subsidios que se estima requerirá este año la compañía para completar el ciclo. ¿Estará el gobierno en condiciones durante el 2022 de transferir semejante cantidad de dinero a la empresa de bandera? ¿Cómo verá el FMI semejante despilfarro? ¿Habrá “ajustes” en la compañía?

En Dinamarca, así como en algunos sectores del gobierno, ya hay quienes pergeñan una salida del tipo Alitalia.

Fuente: aviacionnews.com

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